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La Cabalgata

El relato histórico-teológico de los Magos de Oriente, tal como aparece en el evangelio de San Mateo, es sin duda uno de los más comentados y sobre el que sean vertido las más extravagantes fantasías curiosas y descabelladas, la histórica visita de los hombres sabios la sitúa San Mateo, el evangelista que escribe para los cristianos de procedencia judía, poco después del nacimiento del Niño-Dios en Belén.

A partir del siglo V, la piedad popular identificó a los magos con número, nombre y regalos: Melchor, incienso; Gaspar, oro; y Baltasar, mirra. Se cambió el nombre de magos por el de sabios, porque la magia era considerada contraria a la fe católica; la magia y horóscopos sostienen que la vida de los hombres está guiada por las estrellas, no por la providencia divina. En el siglo XV se les da origen racial; blanco, amarillo y negro; descendientes de Sem asiáticos, Cam africanos y Jafet europeos, se simboliza que el mensaje de la Epifanía (manifestación) estaba destinado a todas a razas y pueblos. Además, los Santos Reyes estaban caracterizados por su etapa vital: juventud de Baltasar, madurez de Gaspar y Melchor de anciano.

La cabalgata popular de los Reyes Magos es un hecho religioso y cultural de España, como los mundialmente famosos nacimientos napolitanos, popularizados por Carlos III, a quien Melchor Gaspar de Jovellanos dedicó una de sus piezas retóricas más rotundas, "El elogio". Jovellanos era un sincero devoto de sus patronos regios. Las cabalgatas que nacieron como comentarios artísticos religiosos de los relatos de la infancia de Mateo, han sufrido un serio proceso de descristianización y a veces profanación. La primera cabalgata que salió a la calle fue la de Alcoy siglo XIX.

En estos duros tiempos en los que algunos políticos ocultan las dos palabras claves que dan sentido a estas conmemoraciones, Navidad y Epifanía, se recuerdan hechos como el del Rey Antíoco IV, que intentó endiosarse con el sobrenombre de epifanes (epifanía) y destruyó el templo de Jerusalén, para darse culto a sí mismo, lo que motivó que los judíos los describiesen como epimanes. La reciente matanza de judíos en Australia cuando celebraban su fiesta de Hannukkan -que coincide en el tiempo con la Navidad Cristiana- es un ejemplo de este odio a lo sagrado.

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