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La cultura como motor

Gijón acaba de cerrar un año en el que la cultura volvió a ser protagonista, eje de las políticas municipales, y un motor para la ciudad. Así lo demuestran los proyectos en marcha, como la ampliación de Tabacalera o el resurgir del Palacio de Revillagigedo como centro expositivo, el auge de las galerías de arte, la variedad en Laboral Centro de Arte y Creación Industrial y en el Museo Barjola, y también la afluencia a los ocho museos que integran la red municipal. Un año más, según los datos de balance del 2025, se ha superado el medio millón de visitantes. Cierto es que las 504.163 personas que durante el pasado año pasaron por alguno de los emplazamientos (Muséu del Pueblu d’Asturies, Termas Romanas, Museo del Ferrocarril, Casa Natal de Jovellanos, Campa Torres, Ciudadela Celestino Solar, Nicanor Piñole y Villa Romana de Veranes) constituyen un ligero descenso con respecto al año anterior, pero también que no se incluyen ahí los 57.561 visitantes que disfrutaron la exposición "Gijón/Xixón. Epicentro fotografía, 1858-1992", con fondos municipales y comisariada por Juaco López, director del Pueblu d’Asturies. El resurgir cultural revela, además, el gran interés que despierta el propio pasado de Gijón, su historia y sus vivencias, en los gijoneses que hoy recorren sus calles.

Los buenos datos, eso sí, no pueden tapar las necesidades que todavía existen, especialmente en los equipamientos municipales. A los avances que se ven en el Parque Arqueológico Natural de la Campa Torres, inmerso ya en su fase III con un cronograma claro y ambicioso, hay que sumar –y con celeridad– las necesidades que tienen, según los expertos culturales en conservación de obras, museos como el Piñole o la Casa Natal. También el propio Palacio de Revillagigedo.

Más importante todavía es velar porque las obras de Tabacalera –con 21,25 millones de euros previstos inversión– vayan a buen ritmo, sin retrasos ni contratiempos para que ese nuevo centro de arte se convierta en el eje de toda la cultura en la ciudad. Luego vendrá, pero las bases deberían sentarse ahora, el reto de dotar de contenido a ese edificio emblemático de Cimavilla. Esa certidumbre será clave para que la cultura siga siendo un motor para la ciudad y Gijón un referente cultural del norte.

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