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Carencia de viviendas

Informa LA NUEVA ESPAÑA que la media de pisos a la venta ha caído en la ciudad en una década de unos 5.000 a unos 1.200 anuales. La dificultad por tanto para comprar o alquilar piso se multiplica, especialmente a los jóvenes que por su edad y empleo no han tenido tiempo suficiente para ahorrar lo necesario. Es un problema grave que de momento va a más. Se diagnostica la enfermedad, pero no se ofrecen tratamientos ni medicinas eficaces para solucionarlo adecuadamente, más allá de las proclamas y los postureos oportunistas. Incluso hay una mentalidad en determinados sectores contraria a la construcción por empresas privadas, pues consideran que si los constructores tienen beneficios "están especulando": ¿Acaso lo harán para perder dinero?

No sabemos de alguien que monte un bar o una tienda con el objetivo de tener pérdidas y arruinarse. Pero el caso es que enseguida claman que en Naval Gijón no se construyan viviendas, y en el Solarón tampoco, que no se construyan aquí ni se construyan allá, su modelo idílico debe ser una ciudad sin ciudadanos. Curioso esto de que ser progresista consista en estar contra el progreso, más bien se trata de ser "anti sistema". Porque el progreso auténtico es el crecimiento económico sostenible, que traiga libertad personal y prosperidad social respetuoso con el medio ambiente, en este caso urbano. Afortunadamente algo empieza a cambiar, mientras la vecina Siero nos come el bocadillo, en ámbitos periféricos.

Y llegamos a la anécdota o paripé de la semana. La excavadora de la foto de Pedro Sánchez en Campamento (Madrid) deja de trabajar un día después de anunciar 10.700 viviendas nuevas, un proyecto que lleva 20 años aprobado, pero aún no ha arrancado: ¿Maquinaria de quita y pon? Durante la dictadura franquista se construyeron 4,5 millones de viviendas sociales. Ahora hablan de zonas tensionadas, acaso para darles pastillas para bajar la tensión o jugar a inventarse los precios, política de tergiversar el mercado fracasada desde Robespierre, cuando arruinó la economía de los franceses, hasta el socialismo del siglo XXI venezolano; ¿esa casa es de un rico? "¡Exprópiese!" decía Hugo Chávez, pero los de Maduro se llevaron 1.700 toneladas de oro a Suiza.

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