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Las bases del buen turismo

Gijón hace tiempo que necesita una hoja de ruta clara, concisa y ambiciosa para sacar beneficios de un turismo que, se quiera o no, va a seguir creciendo exponencialmente en los próximos años, especialmente en la época estival, cuando media España huye de las altas temperaturas que hacen su día a día imposible prácticamente de junio a agosto. A falta de conocer las medidas concretas, el Plan Estratégico 2025-2035 presentado ayer fija una serie de objetivos para desestacionalizar el flujo de visitantes de la mano del deporte y los congresos, de las familias y de un perfil de mediana edad y centra el tiro, por fin, en que ese turismo suponga un retorno real para la economía del concejo. Pero esa línea de trabajo debe tener claro que el problema de Gijón no es su oferta cultural, gastronómica o de ocio, sino la falta de infraestructuras y la preparación y especialización del sector.

El área de Visita Gijón lleva ya desde el pasado mandato, con gobierno de otro signo político, dando pasos para sentar las bases del buen turismo que beneficie a los gijoneses. El mejor ejemplo fue vender el paisanaje como reclamo para hacer de la capital marítima del Principado un destino exclusivo en la región. Dicho de otra de forma: sidra hay en toda Asturias, pero el humor playu solo entre la plaza del Marqués y el cerro de Santa Catalina. Que los políticos se fíen de los expertos hará más sencillo acertar.

El turismo, según esos datos con los que trabaja el Ayuntamiento, supone una inyección económica de 640 millones y 12.500 empleos en la ciudad que es motor económico de Asturias. Con el visitante español fidelizado es momento de seguir adelante con la captación del público internacional. Y es ahí donde la ciudad parte en desventaja por los incumplimientos reiterados de la clase política, a nivel autonómico y nacional, en cuanto a las infraestructuras. No hay una estación de tren de verdad y no es cierto que Gijón tenga AVE y la llegada desde el aeropuerto o es cara o es eterna. Pero también hay deberes propios. Y parece que Gijón se está poniendo al día.

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