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Chanchullos siniestros

Respecto al trágico accidente del AVE y el Alvia del lunes 19 con decenas de muertos, el Gobierno encargó a AZVI, una empresa de la "trama PSOE", la renovación del tramo de Adamuz por 61 millones. Se trataba de la mejora integral de la infraestructura de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla en el tramo entre Guadalmez y Córdoba. La compañía contrató en 2023 a Koldo García -mano derecha de Ábalos- y su mujer, a través de la consultora Erikapat, como asesores por 6.000 euros al mes. De Koldo García se desconoce su currículo o conocimientos ferroviarios. ¿Deberían los gobernantes entender algo sobre lo que dirigen o asesoran? ¿O con que adulen a los nuestros y denigren a los otros ya es suficiente, para imponer el "relato" (panfleto)?

Curiosa manera de funcionar en una nación que se supone moderna y desarrollada. Lo llaman democracia, pero más que auténtico gobierno del pueblo, por etapas parece partidocracia, como los chanchullos de Cánovas y Sagasta a finales del XIX: oligarquía, amaño o pucherazo. Si el jefe o portavoz en el Congreso de diputados levanta el pulgar y 130 tienen que votar sí, y el otro baja el pulgar y 110 tienen que votar no: ¿No sobran 330 diputados y sus sueldos y prebendas? Con que se reúnan y decidan los portavoces ya está, los otros que se limiten a aplaudir, para que les vuelvan a poner a dedo en las candidaturas. Un grupo de diputados deberían poder tener iniciativa legislativa. Ahora los proyectos de ley los hacen los ministerios.

En cuanto a la financiación autonómica, pactan bilateralmente los de Pedro Sánchez con los independentistas catalanes de Junqueras, condenado judicialmente por sedición y malversación, cómo debe ser el reparto por Comunidades Autónomas, por supuesto privilegiando a Cataluña -además País Vasco y Navarra tienen fueros feudales- y castigando a Madrid, y de paso a otras como Aragón o Asturias. Dice la FSA (PSOE asturiano) que les parece al tiempo un acuerdo malo, y un acuerdo bueno como punto de partida para mejorarlo: ¿en qué quedamos? ¿Se atreverán a defender y votar los intereses de Asturias, o solo aparentar y sumarse sumisos a lo que les diga la élite sanchista? Quien mal anda mal acaba.

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