Opinión | Tormenta de ideas
Solo faltaba esto
Más tragedias, más miedo y más silencios. El tuitero vergonzoso que resulta ser el ministro de Fomento, el que maneja el mayor presupuesto de todos los ministerios, es el mismo que hace apenas dos meses afirmaba con solemnidad: "El sistema ferroviario español vive el mejor momento de su historia. España es hoy un referente mundial en tecnología ferroviaria". Hoy, ese mismo ministro no sabe o no puede dar explicaciones reales. Y no puede hacerlo porque decir la verdad le pondría a los pies de los caballos. Los hechos, sin embargo, hablan por sí solos: los retrasos constantes, los trenes detenidos durante horas con viajeros abandonados en las vías, la degradación del servicio, y finalmente la tragedia de Adamuz.
Todos sabíamos que nuestros trenes no eran ni mucho menos los mejores del mundo, por mucho que se repitiera el eslogan. Pero lo verdaderamente grave ha venido después: descubrir que existían advertencias previas, conocidas en ámbitos técnicos y administrativos, que nunca llegaron a la opinión pública, alertando de que las infraestructuras no estaban en condiciones óptimas. Muchas vías acumulaban problemas de mantenimiento,y los sistemas de comunicación ferroviaria no son ni mucho menos los mejores.
Para entendernos. En la mayor parte de los trayectos se sigue utilizando GSM-R y GPS, sistema que permite hablar con el maquinista, pero no supervisa ni actúa automáticamente. Es decir, comunica, pero no protege. Ese es el sistema que, según todo apunta, falló en el caso del Alvia, que desde el centro de control el tren dejó de estar correctamente localizado. El resultado fue devastador: muertos, heridos y personas que esperaron más de una hora a ser atendidas, atrapadas y sin información.
Con ERTMS/ETCS, la historia habría sido distinta. Ese sistema ofrece comunicación continua, control de velocidad y, en situaciones críticas, frenado automático. Pero claro, es mucho más caro. Y ahí está el núcleo del problema: infraestructuras y prioridades políticas. No es falta de dinero, es falta de voluntad para invertirlo donde importa. Millones y millones disponibles, pero no destinados a garantizar la seguridad de los ciudadanos, sino a anuncios grandilocuentes y propaganda.
Conviene recordarlo una vez más: Adif es el responsable último de la seguridad ferroviaria y de los sistemas de seguridad y Renfe y Adif dependen políticamente del ministerio. Por lo tanto, parecen ser los únicos o responsables del estado en el que se encuentran nuestros trenes y nuestras vías…, pues ya saben, entre las mujeres de Ábalos y Koldo como consejero de una empresa de Renfe, ¿ qué podría salir mal?
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