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Opinión | Comentarios al paso

¡Ahora, Quini, ahora!

Sabrán de sobra que este año se celebrará el campeonato mundial de fútbol en tres localizaciones: Estados Unidos, México y Canadá. Sabrán de sobra que participarán 48 equipos, distribuidos en doce grupos con cuatro equipos por grupo, el mayor número de conjuntos de la historia de los mundiales de fútbol. Dieciséis selecciones nacionales, entre ellas la de España, pertenecerán a la UEFA. Sabrán de sobra que cada equipo jugará como mínimo tres partidos antes de su eliminación y que el campeón habrá disputado ocho encuentros, finalizado el torneo.

Ante festín balompédico de tal calibre, la UEFA tiene una oportunidad de oro para acoger el grito de empuje de la afición sportinguista, "¡Ahora, Quini, ahora!", y dirigir a míster Trump el siguiente o parecido memorando: Si te apropias por la fuerza de un cubito de hielo de Groenlandia, los jugadores de las selecciones europeas de fútbol no pisarán el césped de ningún estadio estadounidense. Que lo sepas. Solo jugarán en los campos de México y Canadá.

Ya noto el descojone olímpico de Quini. Ya siento sus fastidiosos palmetazos en mi espalda. Ya oigo su comentario jocoso: "Bien dicho, guaje. Nadie te hará ni puto caso, pero di que sí, la imaginación al poder"

Disculpen la osadía de involucrar al bueno de Quini en medio de un conflicto de calado geoestratégico, pero imaginen el escenario. Supongan que míster Trump se empeña en anexionar Groenlandia a las bravas, que en ello anda. Supongan que Dinamarca se clasifica para jugar el mundial, que en ello está. ¿Admitirán los daneses, como si no pasara nada, que su equipo pise la hierba de un campo de fútbol de EE UU? ¿Mirarán para otro lado las selecciones europeas participantes? Y que nadie venga con el cuento de que tales digresiones interrogativas contribuyen a politizar el campeonato después del untuoso, empalagoso, seboso o baboso trofeo de la paz que el presidente de la FIFA (mejor digamos filfa) Gianni Infantino se sacó de la manga y donó, por la cara, a míster Trump.

El uso de la broma, tan del gusto de la bonhomía de nuestro añorado ídolo local, quien, tras sufrir un secuestro durante 25 días en 1981, recuerden, solo reprochó a sus carceleros la poquedad de los bocatas que le suministraban, no exime a la UEFA de contrarrestar las amenazas trumpianas mediante el despliegue hábil y contundente de una diplomacia deportiva sustentada en sus 16 poderosas escuadras futboleras, adoptando y adaptando el alentador rugido o consigna sportinguista: "¡Ahora, Europa, ahora!".

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