Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Amor actual

El amor en el tiempo actual no ha desaparecido, pero sí ha cambiado de forma. Ya no se construye únicamente desde la promesa de permanencia, sino desde la incertidumbre, la inmediatez y la hiperconectividad. Amar hoy es posible, pero dura menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Vivimos en una era de abundancia de opciones, donde conocer personas es fácil, pero sostener vínculos se ha vuelto complejo. Tiene wifi, notificaciones y demasiadas opciones. Antes, el amor era escasez: conocías a pocas personas, elegías a una y creabas un proyecto de vida. Ahora, es abundancia: deslizar, comparar, dudar. Siempre existe la sensación de que tal vez hay alguien mejor a dos dedos de distancia. Exige navegar un terreno emocional nuevo, lleno de términos, dinámicas ambiguas y miedos compartidos.

Este comportamiento no surge de la nada, está ligado al miedo al conflicto, a la dificultad para incomodar y a una cultura que prioriza la comodidad individual por encima de la tan conocida responsabilidad afectiva. El amor actual ha creado su propio lenguaje. El "ghosting", desaparecer sin dar cierre ni mensaje, se ha vuelto un fenómeno frecuente, al igual que el "orbiting", donde alguien no se va del todo pero mantiene una presencia digital constante.

Otros comportamientos, como el "breadcrumbing", mantienen a las personas esperando con pequeñas dosis de atención que nunca se convierten en un compromiso real, mientras que el "benching" deja a alguien "en el banquillo", como opción secundaria por si acaso surge algo mejor. Los vínculos también se han vuelto más indefinidos. Las "situationships", relaciones con intimidad pero sin compromiso, y el "love bombing", la intensidad excesiva al inicio que desaparece tan rápido como llegó, reflejan la dificultad de establecer compromisos claros. Incluso frases aparentemente inofensivas como "no estoy listo/a" pueden ocultar la verdadera intención de no implicarse emocionalmente. Mis abuelos iniciaron su amor, que duró más de 50 años, con un baile en el pueblo y con una única frase que marcó su relación: la confianza se da una vez y, si se pierde, es para siempre.

¿Será posible recuperar esa forma de amar?

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents