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Opinión | Caloninos en la Cantábrica

La misma estación

A la espera de avances en una infraestructura clave

Llevaba Gijón ya unos cuantos meses esperando por buenas nuevas desde el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), entidad pública dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, porque el tiempo pasa y poco o nada se sabe del derribo del viaducto de Carlos Marx, primer paso del desarrollo del plan de vías. Tampoco afloran datos sobre la redacción del proyecto de la ansiada y necesaria estación intermodal –a pesar de haber expirado el pasado mes de enero el plazo para terminarlo– para abandonar de una vez por todas ese apeadero de Sanz Crespo que el próximo mes de marzo cumplirá tres lustros como provisional. Esta semana, vía BOE, hubo noticias desde Adif sí, pero para soliviantar aún más a una parte del oeste de Gijón con el plan de vallar las vías de la línea férrea entre Veriña y El Musel, zona que a diario atraviesan decenas de vecinos de La Calzada, El Lauredal y El Cerillero. Se amparan en que buscan garantizar la seguridad, pero sin dar alternativas a lo cotidiano. Ni hecho a propósito. Nada nuevo.

Tratar con la administración pública, especialmente con el Gobierno central por la magnitud de los proyectos que son de su competencia, ya se sabe que es un tormento por la falta de respuestas y soluciones en el corto plazo. Casi tan desesperante como tener que tratar a diario con alguno de los muchos gabinetes de prensa del Principado, grupos organizados y especializados en poner palos en las ruedas a diario al derecho a la información. Pero no es lógico que ni siquiera el propio Ayuntamiento, con su alcaldesa en el caso de Gijón al frente, sepa en qué punto están las obras pendientes de la ciudad. El tiempo pasa, las cartas se amontonan, las soluciones no llegan y las reivindicaciones ciudadanas siguen encontrándose la puerta cerrada desde hace años.

El derribo del viaducto de Carlos Marx, que permitirá, además, adecentar los terrenos de la playa de vías hacia El Natahoyo, lleva meses esperando el dictamen del Ministerio de Hacienda mientras la maleza crece, las tiendas de campaña se amontonan y desde una empresa municipal se intenta contener la mugre. Hay más. En pocas semanas se cumplirán tres años desde que se inició la redacción del proyecto de la nueva estación intermodal, tras unos trámites que habían comenzado ya en 2022. Treinta meses era el plazo previsto cuando se adjudicó la elaboración de un plan que, según lo previsto, debería haber visto la luz el pasado mes de enero. "El proyecto de la intermodal sigue en desarrollo", señalaban esta semana, como publicó LA NUEVA ESPAÑA, desde Adif. Ya fuera de plazo. Palabras que no invitan al optimismo por los antecedentes reiterados.

Es la misma estación de siempre a la que estamos abonados los gijoneses. Ver que el tiempo pasa y no se avanza en infraestructuras clave. Gijón es consciente de que son muchos los frentes abiertos en el Ministerio de Transportes, especialmente tras la tragedia de Adamuz. Pero la capital marítima del Principado, entre las veinte ciudades más pobladas de España, no es menos que nadie, aunque a sus representantes políticos en el Congreso de los Diputados les pesen más las siglas que los intereses de los ciudadanos a los que representan.

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