Opinión
Esquizofrenias artísticas
Con gran parafernalia de altos y ex altos cargos y amplio aparato propagandístico el gobierno del Principado reabría, recientemente, la ex capilla de la Laboral, tras la restauración de su monumental cubierta elíptica. Tras décadas de abandono, tributario en gran medida de cegadores prejuicios ideológicos, se ponía en valor la obra del genial arquitecto Luis Moya. Sin olvidar que las numerosas esculturas que jalonan la fachada, y todo el conjunto de la Laboral, fueron obra del asturiano Manuel Álvarez-Laviada y Alzueta, calificado por el crítico Javier Barón como uno de los mejores escultores de su tiempo en España.
El binomio Moya-Laviada, fue el mismo encargado de levantar el llamado monumento a los “Héroes del Simancas”, en el colegio de los jesuitas, de actualidad precisamente por el empeño del mismo gobierno de coalición, o de su sector más radical, en hacerlo desaparecer so pretexto de la aplicación de la llamada Ley de Memoria Democrática, en un ejercicio de esquizofrenia artística digno de tratamiento.
Este monumento tiene dos partes claramente diferencias, un basamento que soporta la obra escultórica, cuyo cuerpo central contiene una leyenda de homenaje a los calificados como héroes. Y sobre él la escultura de Laviada de contenido exclusivamente religioso: una gran cruz con su sudario, flanqueada por dos ángeles. Interpretando ampliamente la ley de memoria puede considerarse que esa leyenda, hoy prácticamente ilegible por la suciedad, constituiría una exaltación o enaltecimiento del levantamiento militar de 1936 o del franquismo. Pero sostener que el grupo escultórico por sí mismo, una cruz y dos ángeles, suponga tal enaltecimiento o legitimación parece un delirio difícilmente comprensible. ¿Lo serían también la bandera de Oviedo con una cruz y dos ángeles, o la de Asturias con otra cruz en su centro? Bastaría con eliminar la inscripción, o explicarla mediante la correspondiente placa, para cumplir una ley, muy cuestionada, por otro lado, por amplios sectores de la población. Esperamos que la Compañía de Jesús defienda la permanencia de esos símbolos religiosos en el edificio de su propiedad.
Laviada tiene otras esculturas en nuestra ciudad, muchas de las del parque de Isabel la Católica incluyendo, también en colaboración con Moya, el monumento a Fleming. Y en el campo ovetense de San Francisco los monumentos a Tartiere y a Clarín. Fue además un artista represaliado y depurado por las autoridades franquistas, por su colaboración, durante la guerra civil, con la republicana Junta de Defensa del Patrimonio Artístico de Madrid. Cómo pasó a tantos artistas e intelectuales honestos, hoy los palos y amenazas a su obra le vienen de los extremistas del otro lado. En Gijón no abundan obras de arte ni monumentos en sus calles y plazas. Aplicar la piqueta a uno de ellos, al más puro estilo de las lamentables destrucciones de los budas de Bamiyán, sería una imagen bochornosa.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un quinto sin ascensor en La Calzada por 520 euros: el primer piso que oferta 'Gijón confía alquilando
- El Principado se opone a la entrada de perros en las playas de Gijón ( y del resto de Asturias)
- Hablan los allegados de José Niño, el conocido hostelero de Gijón que falleció tras caer de la cuesta del Cholo: 'Ha tenido mala suerte
- De un hospital de fauna urbana a perros en piscinas: peticiones para incluir en la ordenanza de bienestar animal de Gijón
- El Principado matiza su postura sobre la entrada de perros a las playas de Asturias: esto es lo que dice el Gobierno regional
- Un hombre, absuelto en Gijón de agresión sexual a una menor: los magistrados cuestionan el relato de la denunciante
- La playa verde del Rinconín: obras para abrir una parte en el verano y un grupo de técnicos ya organizado para diseñar las siguientes fases
- Así se hará la reforma del histórico edificio de la calle Los Moros de Gijón: las piezas destruidas se recuperarán con el material de las originales
