Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | Crónicas de barrio

La tienda del Sporting

Un latido, rojo y blanco, en un comercio que despacha algo más que género

La tienda del Real Sporting de Gijón, ahí mismo, en la calle San Bernardo, no es comercio al uso ni despacho de camisetas al por mayor. Tiene algo de antesala y de capilla visitada, con su recogimiento bullicioso y su liturgia de sábados por la tarde. Uno cruza la puerta y le sale al encuentro ese olor a tela nueva, a goma reciente de balón, que se mezcla con la madera sobada del mostrador y con una música baja que no distrae, pero acompasa.

Las bufandas, disciplinadas en sus perchas, descuelgan las rayas rojas y blancas como estandartes domésticos. En las paredes, los rostros de jugadores de ayer y de hoy miran al visitante con gesto serio, como si custodiaran una memoria que no conviene perder. Los balones, alineados con esmero, guardan una quietud expectante, esperando el primer chut en una calle cualquiera.

Entran familias enteras, con esa mezcla de ceremonia y fiesta. Un crío señala la camiseta de su delantero favorito con los ojos encendidos; el hermano mayor, más contenido, calcula tallas y precios como quien mide un sueño. Se oyen risas, algún "mira, mira", pasos que van y vienen. No hay estridencia, sino una alegría que se tiene en pie sin hacer ruido.

Las dependientas atienden con paciencia antigua. Saben que despachan algo más que género: entregan pedazos de infancia, domingos de invierno, abrazos en la grada de El Molinón. Y cuando uno sale a la calle, con la bolsa en la mano, advierte que lleva también un latido, rojo y blanco, que le acompaña hasta el próximo domingo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents