Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Alas sin impulso

Las alas asturianas sufren un proceso sostenido e intenso de despoblación creciente, de tal manera que un municipio como Boal, que pasó en los años 20 del siglo XX de tener 6.200 habitantes a 7.400, tiene ahora cien años después menos de 1.500, y además con una población bastante envejecida: de ellos 539 tienen más de 70 años y sólo cuentan con 62 menores de 15 años. Aquellos felices años 20, si bien en lo político dictadura de Miguel Primo de Rivera, en lo económico fueron de recuperación y gran crecimiento económico en España y Europa tras la I Guerra Mundial y la epidemia de gripe de 1918. Por entonces en muchos centros comarcales de servicios se iban desarrollando el agua corriente, luz eléctrica, vacunas, casa de socorro y colegio.

Ahora asistimos a una tendencia inversa, impulsada por el éxodo rural desde los años 60 con la mecanización de la agricultura, la reducción industrial y el auge del turismo mediterráneo en las últimas décadas. Entramos en un círculo vicioso: como se reduce la población hay menos servicios, y como se reducen los servicios la población joven no nace, se va o no viene. Asturias tiene así el triple de mortalidad que natalidad, y en las alas la situación se agrava. En estos días se celebra la Conferencia Europea de la Juventud Rural en una Asturias casi sin juventud rural, con presencia del presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Decir palabras bonitas está bien, pero lo que cuenta son los hechos. Menos mitin y más inversión.

Otro tanto ocurre con la política de vivienda: los precios se disparan porque se construyen muy pocas, y solo con discursos no se arregla nada; los precios tenderían a bajar si aumentase la oferta. ¿Qué nuevas medidas proponen los que han fracasado, hasta ahora, con sus políticas tan injustas de impuestos elevados, y beneficiar a otras regiones más ricas? Incluso Galicia y Cantabria "roban" consumidores a Asturias con sus normas comerciales menos restrictivas. Si apenas hay habitantes: ¿Quién va a montar un supermercado o un restaurante, no digamos ya un centro de salud o un colegio? Los planes sin calendarios ni presupuestos solo son retórica y promesas. Se harán fotos y la decadencia continuará hasta el próximo "plan".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents