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Y más odio

Bulos y desprecios

Han conseguido que Sánchez parezca la persona más odiada de España. Han convertido "¡Pedro Sánchez hijo de puta!" en la banda sonora de sus apariciones en público. Columnistas de derechas utilizan casi como nombre propio "Perro Sánchez" en sus artículos. Utilizaron "Que te vote Txapote" como lema de campañas. Es una maniobra orquestada que rinde excelentes frutos. Muchos ciudadanos odian a Sánchez, no sabrían explicar por qué, pero lo odian. En el Parlamento, Feijóo y sus dóberman, escupen frases confeccionadas a base de insultos y las palabras corrupción, dimisión y cárcel adornando datos falsos y acusaciones sin prueba alguna. En corrupción, el PP gana por goleada, en apoyo a las clases medias o bajas no han estado nunca, gestionando catástrofes o accidentes se limitan a echar balones fuera; mantienen viva una banda terrorista disuelta hace quince años porque fuera de ella no tienen argumentos. Pidieron la dimisión de Marlaska al minuto de conocerse la presunta agresión sexual del DAO y al día siguiente en el Parlamento volvieron a pedir dimisiones a todos los niveles acusando sin pruebas. Al mismo tiempo arropan a un alcalde madrileño al que acusa de lo mismo una concejala como hicieron con un consejero de la Xunta, el alcalde de Ponferrada y otros cargos. Aprovechan torticeramente la inmunidad parlamentaria para esparcir el barro que disimule su falta de méritos. Fuera del Parlamento, ya sin esa inmunidad, sus acusaciones se suavizan, quedan en "veremos, creemos, parece". Convertido el Senado en su chiringuito, no respetan el Parlamento ni la Justicia. Fue en el Parlamento donde Díaz Ayuso soltó aquel "Hijo de puta" que se convirtió en el principal activo de un partido que arropado por los medios a los que enriquece, encuentra en estas vilezas su soporte vital. Difundir bulos y odio es su único trabajo, no hacen otra cosa.

Demuestran el mismo desprecio por la democracia que "nuestro" Figaredo. Vox se manifestó en contra del voto a distancia y votó contra el permiso de paternidad, pero Figaredo recurrió a ambos, aunque al de paternidad no tiene derecho, para votar telemáticamente. No fue a cuidar a sus hijos, fue a un acto político contra el cambio climático en León. Allí soltó perlas del estilo de "¿Demoler las chimeneas de Compostilla va a hacer que cambie el tiempo aquí? ¿Se creen que porque un pintor no pueda entrar con su furgoneta en las ZBE el clima va a ser más benigno?" y calificó la política ambiental de "puro fanatismo climático". Al preguntarle al día siguiente por el mal uso del permiso de paternidad, eludió dar explicaciones.

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