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El mes de marzo ha comenzado tan lluvioso como casi todo este invierno, que ya se nos hace largo. Aunque sí abrió la ventana, el pasado domingo, a un soleado y pre primaveral día, que permitió realizar, sin contratiempo alguno y con reforzado seguimiento, el traslado de la imagen de La Piedad desde San José a San Pedro, en lo que ya se ha consolidado como una de las tradiciones de nuestra cuaresma local. Desde dentro pude ser testigo de la multitud de personas, entre ellas no pocos jóvenes, que acudieron a presenciar el cortejo, o bien lo contemplaron respetuosamente al encontrárselo en las calles. En un ambiente de silencio, y móvil en mano inmortalizando el momento. Y otros pequeños detalles que también me llamaron la atención: algunas lágrimas tan sentidas como discretas; el caballero, porque así demostró serlo, que se descubría al paso de la imagen; o el ramo lanzado con devoción desde uno de los balcones de la calle Felipe Menéndez.

La prueba de que nuestra Semana Santa local va a más es que cada año crecen las actividades en estas semanas previas, cuando los fríos Nordestes de cuaresma que tampoco habrán de faltar en los próximos días, hacen incómodo el paseo por el entorno de San Lorenzo. Y el pasado fin de semana fue especialmente pródigo en acontecimientos.

El primer viernes de marzo, Gijón volvió a rendirse un año más al Cristo de Medinaceli venerado en la capilla de la Soledad; y la vecina Colegiata se quedó también pequeña para la presentación de la Semana Santa de Medina de Rioseco, con su alcalde y otras autoridades al frente. Impresiona ver como un pueblo que no llega a los cinco mil habitantes, cuya práctica totalidad forman parte de las diecisiete cofradías existentes, mantiene más vivas que nunca esas tradiciones religiosas, familiares y culturales, que han conseguido ser distinguidas con la declaración de interés turístico internacional.

El mismo recinto acogió un día después, y ya ambientado con la exposición “La Santa Vera Cruz en el mundo”, el pregón juvenil pronunciado, con sentimiento y coherencia, por un joven y entusiasta cofrade gijonés, tras el que otra joven integrante de las hermandades locales presentó su impactante obra que anunciará de forma oficial la próxima Semana Santa de Gijón. Como decía el ochentero tema de Radio Futura, “el futuro ya está aquí”.

Son días y semanas de nervios, preparativos y trabajo acelerado para los integrantes y simpatizantes de las cofradías y hermandades locales. Cuando ya se palpa esa ilusión por volver a sentir pronto, en nuestras calles, la cadencia de las marchas procesionales, el olor a incienso, y esas emociones, a veces contenidas y en otras ocasiones desbordadas, que justifican la espera de todo un año.

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