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Energía cara

Todas las fuentes de energía tienen sus ventajas y también sus defectos. Las clásicas carbón, fósil sólido y petróleo, fósil oleaginoso son potentes y han impulsado las revoluciones industriales, pero son contaminantes y no renovables. Como energías puente tenemos el gas natural, menos contaminante pero muy inflamable, la nuclear de uranio enriquecido, muy potente pero también muy radioactiva, la hidroeléctrica (saltos de agua) que necesita líneas de alta tensión, y emergentes las renovables y poco contaminantes solar (sol), poco potente, eólica (viento), irregular; el “hidrógeno verde” por electrolisis nos lo presentaban hacia 2020 como gran solución para el 2030, pero tenía razón Elon Musk que será más bien para el 2040, pues está aún en desarrollo.

La energía nuclear siempre tuvo mala fama en décadas pasadas entre las izquierdas y ecologistas, aquellas campañas de “¿Nucleares? No gracias”, pero el mayor accidente nuclear fue en 1986 en Chernóbil, Ucrania (antigua URSS, socialismo marxista fracasado) por un fallo humano de planificación. Su sector más radical, los antisistema, es poco fiable porque siempre están contra el crecimiento económico sostenible, la libertad y la prosperidad. Su mundo irreal es el sofisma de la igualdad de resultados, y como nunca conseguirán que el lento corra como el rápido, hay que boicotear a los rápidos y normales para que vayan como los lentos; o sea empobrecer a la población que subsidiada serán sus votantes cautivos.

Mientras en Francia tienen cincuenta y tantas centrales nucleares en Alemania y España el gobierno ha precipitado su cierre por razones más ideológicas que económicas. Ahora en días de inestabilidad, por el polémico gas ruso tras la invasión de Ucrania, y los precios cambiantes del petróleo por el lío de Irán, la Unión Europea dice que fue un error discriminar la energía nuclear cuando sabían que el “hidrógeno verde” aún estaba en su infancia, y en España sufrimos la escasez de tensión en las catenarias para los trenes de alta velocidad. Menos mal que en Asturias, con muchos años de retraso, anuncian ya la minicentral eléctrica para la Zalia, hasta ahora inútil excepto para plantas de plumeros. Más vale tarde que nunca.

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