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Justo Rodríguez Braga

Tantas batallas libradas

En recuerdo de Héctor Roces

Me invade una dificultad emocional al rememorar la dilatada andadura sindical en compañía de un compañero tan querido y entrañable para mí como Héctor. Tengo mi primer recuerdo de su imagen en la primera fila del salón de UGT GIJÓN en Mariano Moré, en una multitudinaria asamblea de la sección sindical de Ensidesa, serio, atento, sin perder detalle de todo lo que allí se debatía. Su interés pronto le llevó a incorporarse a la ejecutiva de la sección sindical, primero de vocal y unos años más tarde comosecretario de organización conmigo en la secretaría general, a partir de ese momento nuestra relación fue muy estrecha y su compromiso con el sindicalismo de UGT, total. En el año 2.000, tras mi marcha a la secretaría general de UGT Asturias, él fue elegido para sustituirme en Aceralia y en UGT Gijón.

Nuestra relación colaborativa siguió siendo intensa, su forma de ser directa y franca siempre le acompañó en su larga trayectoria, rudo pero noble y leal, siempre dispuesto a tirar del carro para resolver los problemas y ayudar a los trabajadores y trabajadoras, negociador duro pero afable con el interlocutor.

Su participación en el Plan de Competitividad fue destacada, mientras algunos negociábamos en Madrid él con otros compañeros hicieron una labor extraordinaria trasladando los acuerdos y desacuerdos a los trabajadores. Celebraron cientos de asambleas en los talleres y en el sindicato y varias movilizaciones. La más destacada, “La marcha de hierro”, una movilización singular que nos marcó y nos unió, como sindicalistas y como ciudadanos responsables, haciendo piña todos los sindicatos y en ello Héctor hizo una gran labor poniendo en marcha su don especial para relacionarse y hacer amistad con todos. Su actividad durante las primeras etapas le pasó factura en la llegada a León, pernoctamos en el polideportivo y cuando yo aún dormía me dijo “rompí, tengo la rodilla trabada”, rotura de menisco y para Cabueñes, pero todavía llegó a tiempo para acompañarnos a la entrada de la Marcha en Madrid, muy emocionado y llorando nos fundimos todos con él en un gran abrazo.

El reconocimiento a su labor sindical y a la de otros compañeros que hizo la actual sección sindical de Arcelor Mittal en el mes de diciembre, con un homenaje a los secretarios generales desde el año 1.976, fue un acto que le emocionó profundamente. Su recuerdo en esta última etapa de su vida siempre estaba en recordar tantas batallas libradas y la satisfacción de que la actividad industrial siguiese ahí, con otros jóvenes compañeros al frente y otras dificultades pero resistiendo. La hoy Arcelor Mittal y la comarca de Gijón fueron la causa de muchos de sus desvelos y preocupaciones y hoy creo que, aunque a él no le gustaría, es justo reconocérselo.

El grupo que tú coordinabas de “compañeros del alma” te echaremos mucho de menos y te recordaremos con cariño y con respeto, tu salud quebrada en estos últimos meses no mermó en nada tus convicciones sindicales.

A tu mujer y tus hijas y nietos, mi más sentido pésame y pedirles disculpas por las horas robadas en tu trabajo sindical.

Hasta siempre compañero y buen amigo Héctor.

Justo Rodríguez Braga es exsecretario general de UGT Asturias

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