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"All you need is love"

Volvía el miércoles con mi hijo del entrenamiento de baloncesto. Íbamos hablando de nuestras cosas: Pokémon, los demostrativos, el campamento de primavera de los scouts… Poco antes de llegar a casa nos topamos con dos chicos que escoltaban a una gaviota herida en la acera. No sabían qué hacer.

Ante una situación así siempre hay opciones: pasar de largo para no retrasar la cena o pararse a ayudar.

El animal parecía muy malherido. Apenas reaccionaba. "¿Habéis llamado a la policía?", pregunté. "No… no sabemos qué hacer". "Ya llamo yo".

Uno tiende a pensar que las cosas son más fáciles de resolver de lo que parecen. Y en ese imaginario, la policía es ese aliado que cuida la ciudad, alguien a quien llamar para que las cosas se solucionen. Era también una oportunidad para que mi hijo viera que no podemos mirar hacia otro lado.

Primera sorpresa. Tras varios tonos, me atienden con amabilidad. Al ponerme en espera, suena "All You Need Is Love". No se me ocurre pieza más adecuada para transmitir vocación de servicio. El amor como forma de gestionar la convivencia.

Segunda sorpresa. "Existe un servicio específico, funciona por las mañanas…". Entiendo que haya protocolos. Pero no que estén diseñados ignorando que la situación está ocurriendo en ese momento, en mitad de la calle. Colgué, tras insistir, con una sensación extraña. La canción seguía sonando en mi cabeza, pero ya no igual. Porque el amor, cuando no se concreta, se queda en melodía de espera.

Miré a mi hijo. Justo llegó una mujer. No había protocolo que seguir. Solo estábamos nosotros. A veces pensamos que ayudar es complejo. Que requiere conocimientos o recursos. Pero muchas veces va de algo más simple: no marcharse.

Intentamos que la gaviota se moviera. Caminaba aturdida. La mujer la cogió y la llevamos a un parque cercano. No sabíamos si lo hacíamos bien. Pero lo estábamos intentando. Allí se quedó un rato con ella.

Cuando nos fuimos, mi hijo caminaba en silencio, pero orgulloso. Frente a la indiferencia, no nos habíamos ido. Y creo que ahí estaba todo. No en la llamada. No en el protocolo. Ni siquiera en el resultado. Sino en ese gesto de no mirar hacia otro lado.

Nos gusta pensar que vivimos en ciudades que funcionan, que siempre hay alguien al otro lado. Y, en gran medida, es así. Pero a veces esa red no llega. Y entonces solo queda lo básico: pararse, preguntar, hacer algo, aunque sea imperfecto.

Quizá "all you need is love" no sea más que eso: una forma un poco ingenua de decir que la convivencia no se sostiene solo con normas, ni con protocolos, ni con músicas de espera bien elegidas. Se sostiene con personas que, cuando toca, deciden quedarse, y con protocolos que están a la altura de ese gesto. ○n

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