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Sanidad pública

Hace tiempo escribí que en Asturias teníamos una buena sanidad que se iba deteriorando, y que el envejecimiento de la población exigía un esfuerzo especial para mejorar unaslistas de espera que en Centros de salud y  hospitales aumentaban peligrosamente. Las cosas no han mejorado, las listas de espera superan en algunas especialidades los doce meses, lo que además de molestias para el paciente, genera al sistema gastos y más retrasos, al obligar en ocasiones  a acudir a Urgencias retroalimentando el problema.

Buscando datos para este artículo, me encuentro con uno sorprendente, que me descoloca y me hace cambiar la idea inicial;  según el CIS, la mitad de la población desconoce cómo se financia la Sanidad y piensa que se hace con aportaciones de trabajadores y empresas. Desde 1997, la Sanidad se financia con los impuestos que recauda el estado, que aporta a las Comunidades que la gestionan, más del 90% de sus presupuestos para salud. Eso quiere decir que la gestión de la Sanidad en cualquier Comunidad nos afecta a todos al ser nuestros los fondos utilizados. El Zendal, las ingentes cantidades entregadas a dos fondos de inversión con hospitales concertados en Madrid que presuntamente manipulan las listas para obtener el mayor beneficio, o las también presuntas derivaciones millonarias a áticos de lujo, salen de nuestros bolsillos mientras nos hacen dumping fiscal rebajando impuestos a los más ricos para llevarse nuestras grandes fortunas.

La Sanidad privada no es la solución, los nuevos hospitales que se planean en Gijón, uno ya funcionando y el otro pensándoselo a la vista del nuevo panorama, pertenecen a fondos de inversión cuya prioridad es la rentabilidad, aunque sea adulterando las listas o  con operaciones económicas no muy claras.

En Gijón tenemos una experiencia positiva de colaboración pública privada con los hospitales de Jove y Cruz Roja, pero no nos engañemos, los nuevos centros que aspiran a consolidarse en la ciudad son otra cosa.

Asturias precisa un plan de choque para reducir las listas de espera y debe exigir que el nuevo sistema de financiación comunitario tenga en cuenta las características de nuestra población, envejecida y dispersa, con el sobrecoste que eso conlleva.

El primer paso del plan de choque es resolver el conflicto con médicos y sanitarios que sostienen el sistema, negociando  con las cartas sobre la mesa, empezando por las insostenibles guardias eternas. Pese a las demoras en consultas e ingresos, la opinión pública, según el CIS, califica la atención  hospitalaria en Asturias con 7,55, solo por detrás de Cantabria,  y eso, es en buena parte por el personal que nos atiende.

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