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Sagra Fernández Arias | Presidenta de la Asociación Agora Grao

"Grado es una gran galería comercial al aire libre y con la ventaja añadida de que abre los domingos"

"Con la autovía se puede llegar al concejo en pocos minutos para disfrutar de la hostelería y hacer compras en un lugar que tiene de todo"

Sagra Fernández, con la bandera del concejo, a la que Agora Grao le ha añadido su logo, visible a la derecha.

Sagra Fernández, con la bandera del concejo, a la que Agora Grao le ha añadido su logo, visible a la derecha. / Ángela Rodríguez

Ángela Rodríguez

Grado

Los comerciantes de Grado sí consiguieron "salir mejores" de la pandemia. Más unidos y más conscientes de la importancia de remar en la misma dirección. "Un pueblo sin negocios es un pueblo triste", señala Sagra Fernández, presidenta de la asociación Agora Grao y tercera generación al frente de Muebles Fernández.

¿Qué balance hace Agora Grao de la última campaña navideña?

–Esta última campaña entregamos 100.000 papeletas para regalar entre todos los clientes. Las paga la asociación, las entrega a los asociados y ellos con las compras y consumiciones, a los clientes. Es un incentivo para que consuman en nuestros negocios y también un agradecimiento a que queden en Grado. Sorteamos tres mil euros en total, pero nunca damos dinero. El premio se tiene que volver a reinvertir en la asociación, tiene que ser consumido en los negocios que forman parte del colectivo. Esa fue una de las cosas que hicimos, y gustó mucho, fue un éxito total. Estamos muy contentos de la acogida y de cómo participó la gente. Cien mil papeletas son muchas y se repartieron todas. La gente consumió.

–¿Con cuántos negocios cuenta la asociación actualmente?

–En total somos 126. De todos los sectores: hostelería, servicios, comercio, también los puestos del mercado, como queserías y productos de la huerta. Abarcamos desde la recta de Peñaflor, y las empresas más grandes, como Palper, hasta la calle La Flor. Lo abarcamos todo.

–¿Cómo se pone de acuerdo a tantos sectores?

–Es la pregunta del millón. Hay que capear, pero intentamos que todo el mundo esté contento. El fin de la asociación es estar unidos y ayudarnos unos a otros. Que haya solidaridad entre todos y que Grado levante. Grado es una gran galería comercial, es como un centro comercial al aire libre. La asociación está abierta a todo el que quiera entrar.

–El colectivo se gestó en un momento muy complicado.

–Sí, en la pandemia, cuando nos cerraron. Nadie sabía que iba a ser una cosa tan desastrosa y tan larga, con tanto sufrimiento. Primero hablaban de quince días y luego ya ves... Me dio entonces por crear un grupo en una red social para anunciar los comercios y darles un poco de ánimo, porque los ánimos estaban muy bajos. El futuro era incierto. Empecé a animarlos a que publicaran cosas en la página para que, cuando se abriera, la gente siguiera confiando en el pequeño comercio. Fue un éxito, empezó a subir, y hacíamos sorteos incluso estando los negocios cerrados. Cada uno aportó algo.

–¿Costó volver a subir la persiana?

–Cuando abrieron y vimos lo que nos venía encima, creamos la asociación para tirar por nosotros mismos, porque iba a venir una crisis muy gorda. Las medidas eran tremendas, unos sectores cerrados, otros abiertos… Decidimos crear la asociación e intentar levantar los negocios y el pueblo. Aquí hubo brotes importantes como el de la residencia y la gente tenía mucho miedo a venir a Grado. Anduve más de un mes tienda a tienda, grabando vídeos para enseñar los negocios, hablando con todos. Aquello fue muy duro. Quedó mucha gente en el camino y mucha gente muy tocada. Un negocio no es solo abrir la puerta, un negocio tiene muchos gastos.

–¿De la adversidad han salido cimientos sólidos?

–Eso fue lo que nos unió y lo que nos sigue uniendo. El lema es el mismo. Un pueblo sin negocios es un pueblo triste. Y aquí tenemos de todo. Nos ayudamos entre nosotros.Yo tengo una mueblería, si vienes y no tengo lo que quieres o no te gusta, te digo otros sitios donde lo hay, a ver si lo encuentras. El objetivo de la asociación es ayudarnos, que no se cierren puertas, sino que se abran más.

–Los negocios también colaboran con otras iniciativas socioculturales.

–Claro. Siempre hay algo en lo que colaboramos. El deporte es fundamental, los clubes deportivos siempre tienen el apoyo de los negocios. También la Hermandad y las fiestas de prao de los pueblos… Esa colaboración es la esencia del pueblo.

Grado destaca como villa comercial pese a su proximidad a otras ciudades con grandes superficies.

–Si no vamos todos a una nos comen los grandes. Ahora mismo, con la autovía son diez o quince minutos venir a Grado a tomar algo o hacer unas compras. La población aquí está envejecida, los jóvenes quieren otros ambientes, pero hay que intentar tirar por ello. Tenemos la ventaja de la apertura el domingo, de todos los establecimientos y el mercado. Que la gente venga también es labor nuestra. Aunque, también es cierto que se nota la crisis que viene. Se nota en el consumo de la gente que los sueldos, no llegan.

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