Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Mantener la marca Grado como sello de calidad y otras claves para el mercado moscón del futuro

Empresarias locales debaten sobre pasado y porvenir de la cita en la capital moscona: “Antes se nutría de la gente de los pueblos, pero ahora ya no la hay”

El coordinador de Cultura Gustavo Adolfo Fernández, Beatriz Canitrot, técnica, las empresarias Carolina Fernández, Marta Fernández, Sagra Fernández y María Jesús Ceñal, vendedora del mercado ya jubilada.

El coordinador de Cultura Gustavo Adolfo Fernández, Beatriz Canitrot, técnica, las empresarias Carolina Fernández, Marta Fernández, Sagra Fernández y María Jesús Ceñal, vendedora del mercado ya jubilada. / Ángela Rodríguez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Ángela Rodríguez

Grado

Qué hay que hacer para recuperar el tirón del mercado de los miércoles. O si afecta (o cuánto) el cierre de los supermercados y las grandes superficies a la afluencia en Grado los domingos. Son algunas de las cuestiones que se pusieron ayer sobre la mesa en la Casa de la Cultura, en un acto del programa por el aniversario de la sede Fontela del Museo Etnográfico. Fue este foro un espacio donde se debatió acerca del pasado, presente y futuro del mercado y el comercio en la villa, y del que participaron activamente profesionales del sector y vecinos. “El mercado y el comercio tienen que ir juntos. Es imprescindible. En Grado la gente que tiene un negocio suele ser familiar. Es una cadena y va todo unido. Lo que se debería hacer ahora es potenciar esa unión”, aseguró Sagra Fernández, del colectivo Agora Grao y al frente de Muebles Fernández. El objetivo es, en todo caso, que “Grado sea otra vez cabecera de comarca”.

Una meta compleja dada la despoblación, pero a la que también podría ayudar recuperar la Feria de Muestras. “El pasado es muy importante. El de Grado es un mercado histórico en Asturias. Pero el funcionamiento que tenía antes no es el que tiene ahora ni el que se espera. Antes se nutría de la gente que bajaba de los pueblos a la villa. La gente compraba en las tiendas y los comercios, y tomaba algo, no solo iba al mercado. Pero eso es el pasado, porque ahora ya no hay gente en los pueblos. Ahora, tenemos que nutrirnos de la gente también de proximidad, pero, por ejemplo, de Oviedo”, apuntó Marta Fernández, de la Quesería Ca Sanchu. Para ella, con sangre de gran tradición quesera y comerciante, el futuro del mercado moscón pasa por “vender realidad y productos de calidad”. “Sin ser marca como tal, algo ‘de Grao’ siempre fue como un sello de calidad. Hasta ahora todo funcionó como un organismo propio, mercado y comerciantes, pero necesitamos mas promoción y apoyo institucional”, aseveró.

Las participantes, en un momento de la cita.

Las participantes, en un momento de la cita. / Ángela Rodríguez

Reivindicando la esencia de “centro comercial al aire libre”, participantes de la sesión propusieron elaborar un registro de toda la oferta comercial de la villa. Una especie de guía con los puestos habituales del mercado de Grado, que antes “se hacía muchísimo primero”. “Llegaba a las siete de la mañana y era de las últimas que llegaba. A las nueve de la mañana algún domingo tenía el mercado hecho. Ahora no, ahora empieza a las 11 o a las 11.30 horas” aseguró María Jesús Ceñal, histórica vendedora del mercado moscón ya jubilada. Aunque reconoce que le encanta estar jubilada, todos los días hace el mercado. “Una hora o dos, o lo que puedo. Pero sin eso no me encuentro”, confiesa. “Anduve el de Moreda, La Felguera, Cangas del Narcea, Lugones. Para mí bueno era el mercado de Grado y el de Pola de Siero. Allí siempre me trataron fenomenal. El mercado de Grado del domingo, el de antes, no lo había en ningún lado. Tal y cómo venían los comerciantes de otros sitios a comprar”, añadió.

Público asistente.

Público asistente. / Ángela Rodríguez

En una mesa que también protagonizó Beatriz Canitrot, coordinadora de ferias en el Ayuntamiento, Carolina Fernández, del colectivo Manuel Pedregal y al frente de la Confitería Pastur , recordó la mesa de negociación que el sector comerciante tuvo que afrontar tras la pandemia. Comercios, hostelería y vendedores ambulantes establecieron entonces, junto el Ayuntamiento, nuevos criterios para salvar el mercado. “El covid lo cambió todo. El mercado estuvo meses cerrado. Después, se reubicó y dio preferencia en el centro de la plaza al comestible, y preferencia a los productores locales. La mayoría de la gente que viene es de fuera. Los que están cerca de nuestro negocio, por ejemplo, son de fuera. De Oviedo, Trubia… Aunque es gente que conoces de hace veinte años”, apuntó.

Tracking Pixel Contents