Escalera a ninguna parte: lo que queda del gran chalé indiano de Tumballobos en Grado

Un trozo de un arco de una ventana y los restos de unos peldaños, vestigios de la construcción de estilo modernista que fue famosa por su diseño y tamaño

El monumento del paseo del río, a la izquierda. En la imagen derecha, las escaleras del jardín de Tumballobos que quedan en la zona donde se ubicó el chalé.

El monumento del paseo del río, a la izquierda. En la imagen derecha, las escaleras del jardín de Tumballobos que quedan en la zona donde se ubicó el chalé. / P. T.

En el transitado paseo del río de Grado un pequeño monumento recuerda la riada de 1921 que arrasó una parte de la villa llevándose casas y una vida por delante, la de Evarista Suárez, vecina cuya vivienda se tragó la fuerza de las aguas y cuyo cuerpo apareció días después a orillas del Nalón en territorio de Soto del Barco. Entre los inmuebles que desparecieron se encontraba el llamado chalé de Tumballobos, construido por Valentín Sarasola Miranda, emigrante moscón en Cuba que era natural de Villanueva.

"El chalet era de comienzos del siglo XX, de estilo modernista, proyectado por el arquitecto Emilio Fernández-Peña Villa", según explica la pequeña placa del monumento del paseo del río, una estructura que incluye una pieza decorada que era parte del arco de uno de los ventanales. Este trozo de piedra es prácticamente lo que queda de aquella casa, aunque hay algo más en lo que probablemente ya muchos no reparan: unas escaleras del antiguo jardín de la imponente vivienda de las que se conservan peldaños y barandillas y que siguen en la parcela que antaño ocupó el chalé.

Si uno camina desde el paseo del río hacia El Horrín por la margen en la que se encuentra el monumento del paseo y sube en dirección al bar Villuir, verá las escaleras en la parte superior de la última finca que se encuentra antes de llegar a la carretera. Para buscarlas y verlas hay que conocer la historia, que cuenta en un magnífico artículo sobre la inundación el cronista oficial de Grado, Gustavo Adolfo Fernández, escrito en uno de los números de la revista "Grado, villa y alfoz" con motivo del centenario de aquella catástrofe, que se conmemoró en septiembre de 2021 y hace referencia a estas escaleras, además de a todo tipo de detalles sobre la riada y el famoso chalet.

Explica Fernández que en la recuperación de la piedra del ventanal que forma parte del monumento tuvo mucho que ver Emilio Argüelles, un vecino de Grado que fue quien encontró e identificó durante las obras de remodelación del paseo del río en 2003 el arco de la ventana del chalet de Tumballobos.

Imagen de la devastación de la riada que reproduce el artículo del cronista oficial de Grado que menciona a Acfayd como colectivo que la publicó previamente.

Imagen de la devastación de la riada que reproduce el artículo del cronista oficial de Grado que menciona a Acfayd como colectivo que la publicó previamente. / G. V. A.

El monumento se hizo realidad, incide también Gustavo Adolfo Fernández, gracias a José Luis Argüelles García, ideólogo del proyecto y autor del texto sobre la riada y el chalet que se puede leer hoy sobreel particular en el paseo del río.

"La noche del 20 al 21 de septiembre de 1921 llovió torrencialmente en Grado. La vega de la villa quedó anegada y las principales calles quedaron convertidas en una inmensa laguna (...) El puente de La Podada se cegó formando un gran embalse que terminó por reventar el puente convrtiendo el río Martín en un formidable torrente que arrastró troncos y piedras llevando por delante puentes, carreteras, fincas y casas....", cuenta Argüelles sobre una historia que recuerda un monumento que permite que las nuevas generaciones conozcan este relato de un hecho que ya ha cumplido más de un siglo y sigue vivo en la memoria de la localidad.

Fotografía del chalé de Tumballobos según imagen publicada en el artículo del cronista y que está extraída de la revista "Pequeñas monografías de arte"

Fotografía del chalé de Tumballobos según imagen publicada en el artículo del cronista y que está extraída de la revista "Pequeñas monografías de arte" / G. V. A.