La pequeña joya barroca de Villagarcía y su retablo de piedra: así es la capilla de San Julián y San Juan en la parroquia moscona de Rodiles

El templo, del siglo XVII, guarda en su interior una pieza única en Asturias y sobre la puerta cuenta con un gran escudo nobiliario

Villagarcía, en la parroquia moscona de Rodiles, guarda una de las joyas del patrimonio del concejo menos conocida. Se trata de la capilla de San Julián y San Juan, una de las más destacadas del municipio y una pequeña gema barroca del siglo XVII que soprende al caminante que llega al pueblo. Quien no sepa de su existencia se pregunta cuando le sale al paso sobre cuál será su historia y cómo es posible que haya tan poca información publicada sobre ella.

La respuesta sobre su origen y datación la da, eso sí, el cronista oficial de Grado, Gustavo Adolfo Fernández, en un magnífico artículo que ya escribió hace unos años sobre el edificio, que cuenta con una inscripción con la fecha de 1654. La capilla es de planta rectangular dividida en pórtico de entrada, una sola nave y cabecera, "que en total no suman más de 45 metros cuadrados rematados por un tejado a tres aguas y la típica espadaña". "Pero a pesar de sus formas sencillas, esta capilla me maravilló por su pureza de estilo, la calidad de su cantería con sillares bien escuadrados en puertas, vanos y esquinas, por su gran arco en la fachada principal de casi 5 metros de altura, por el impresionante escudo que tiene en el pórtico sobre la puerta", escribió Fernández.

En efecto, la elegancia y pureza de líneas del templo llama la atención de quien la ve por primera vez, en una ubicación privilegiada, sobre una especie de alto de la localidad que la eleva sobre el conjunto de las casas del pueblo. Si uno asoma por una de las ventanas de la entrada a la capilla descubre la más singular de las características del templo: su retablo de piedra.

Explica el cronista de Grado que, según Ramallo Asensio, este retablo "es el único de época barroca construido en Asturias en este material, lo normal era utilizar la madera dorada y policromada". "Este sencillo retablo se estructura como una portada con columnas estriadas y rematadas por un frontón triangular con una cabeza de ángel", describe Fernández en su artículo sobre la capilla.