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La pareja desnuda, el sarcófago de Santo Dolfo y la Virgen negra, historia, leyenda y curiosidades de la iglesia de La Mata

El templo conserva en su interior una portada románica, más de cuarenta piedras sepulcrales, retablos e imágenes de diferentes épocas y decenas de detalles sobre su origen y evolución sorprenden al visitante

Paula Tamargo

Paula Tamargo

La Mata (Grado)

En ocasiones las mejores historias están cerca de casa y en nuestro entorno hay patrimonio de valor que esconde tesoros antiguos y decenas de curiosidades en las que fijarse. Es el caso de la iglesia de Santa Eulalia de La Mata, en Grado, edificación de origen románico que guarda en su interior una portada de esta época, tumbas, un sarcófago, imágenes singulares como la de una Virgen negra y otras particularidades para descubrir entre sus misterios y leyendas. Conocer este lugar puede resultar una delicia para los amantes de la historia y el arte.

Se dice que la primera referencia documental sobre este templo es de finales del siglo XI, aunque algunos autores la señalan antes. Y, aunque hoy sea una edificación con elementos de diversas épocas, conserva en su interior una portada románica digna de ver, con interesantes capiteles, en los que destacan una mujer y un hombre, ambos desnudos y de los que se ha escrito que "sus genitales han sido representados muy destacadamente". El paso del tiempo hace imperceptibles en este momento algunos de estos detalles, pero sí se ven perfectamente las figuras y otros motivos decorativos de esta hermosa portada, bella en su sencillez, por su valor histórico y el hecho de que se haya conservado durante tantos siglos para que hoy sea posible contemplarla e indagar sobre su historia.

En el interior de la iglesia hay muchos elementos de interés, entre ellos varias lápidas numeradas en el suelo, aunque según los vecinos, solo una, cercana al altar y que cuenta con inscripciones, tiene restos de un enterramiento. Las muchas imágenes y retablos son también un pequeño tesoro que merecería detenerse en su origen y antigüedad así como en la historia de los personajes que las donaron en algunos casos. Y hay una figura que llama la atención por su reducido tamaño y por tratarse de la representación de una Virgen negra. En La Mata se cuenta que es la patrona de Cuba y que fue un sacerdote de la localidad moscona que estaba "en las Américas"y volvía en ocasiones el que la trajo, aunque hay pocos datos al respecto. Tratar de averiguar más puede ser un reto para los curiosos.

Hay muchas más singularidades dentro de esta hermosa iglesia, embellecida también por el paraje en el que se localiza, a aproximadamente un kilómetro de la villa de Grado y en una de las localidades más demandadas para vivir actualmente. La portada románica antes mencionada da acceso a la zona donde están los restos del templo que se supone más antiguo. En ese lugar estuvo en tiempos el sarcófago que se atribuye a un tal obispo Ataulfo, "Santo Dolfo" que, según se ha escrito, quedó prendado del lugar y quiso ser enterrado en el templo. Pero sobre este punto, la leyenda o la historia, pues el sarcófago existe, tiene varias versiones, todas con puntos en común, pero diversas en los detalles.

Una de ellas, la que cuenta el texto que puede leerse en un panel situado junto a uno de los accesos a la iglesia, dice que el obispo de Iria (Santiago de Compostela) se dirigía a Oviedo para ver al rey Bermudo II "y defenderse de unas graves acusaciones de las que había sido víctima". "A punto de llegar, se encontró con la iglesia de La Mata y le gustó tanto que decidió que cuando falleciese quería ser enterrado allí. Al día siguiente, continuó hasta Oviedo y entró en la iglesia a decir misa antes de ver al rey. Mientras tanto, el monarca, que creía ciertas las graves acusaciones hacia el obispo, mandó soltar a un toro feroz contra él para que lo embistiera en cuanto se asomara al patio. Sorprendentemente, el toro se acercó al obispo de forma mansa poniéndole sus astas en la mano, como rindiéndose ante él. Ataulfo, sin hacer fuerza alguna, las sostuvo y dejó al toro desprovisto de sus armas. Para mayor milagro, el toro arremetió contra los hombres que le habían llevado hasta allí y huyó al campo. Entonces, el obispo Ataulfo dio las gracias a Dios y se dispuso a volver a Galicia. Llegando al valle de Prámaro (Grado) falleció repentinamente. Cuando sus acompañantes deciden continuar con el cadáver, las mulas que lo portaban se espantan y se dirigen a la iglesia de La Mata donde se paran, haciéndose cumplir el deseo del obispo de ser enterrado allí. Desde entonces, sus restos fueron venerados fervorosamente hasta que en el siglo XIX se prohibió su culto por orden del obispo Pisador", explica la información preparada para el visitante.

El sarcófago, que puede verse hoy en el interior de la iglesia, es de decoración sencilla, con un sogeado que lo recorre, y está en muy buenas condiciones. Los vecinos explican que nada queda en su interior, no solo por los siglos transcurridos desde que hubiera albergado el cadáver de Santo Dolfo, sino porque su "familia de Mondoñedo vino a buscar los restos y se los llevó".

Este ataúd pétreo estaba colocado en la parte trasera del actual templo, atravesando la portada románica, que da un espacio cuyo techo se ha derrumbado y a otra estancia con techo abovedado y decorado. Sobre esta zona está escrito por algunos autores que se consideran "los restos de la primitiva iglesia románica, a la cual se habría adosado la nueva construcción por el flanco sur, quedando así la portada meridional en el interior del templo". Hablan asimismo de la capilla anexa con entrada de arco de ojiva, " cubierta con bóveda apuntada, decorada con pinturas simulando sillares, posiblemente obra de los siglos XIII-XIV, que sirve hoy como trastero de la parroquia".

Del sarcófago se cita que la pieza, de unos dos metros de largo por 60 de ancho, fue estudiada por García de Castro, que la puso en relación con otras similares y concluyó su datación en el siglo XI. Sobre la iglesia actual se señala que "puede datarse a caballo entre los siglos XV y XVI, con numerosos añadidos posteriores, como el pórtico y la espadaña del siglo XVIII" y que mantiene "algunos vestigios de la primitiva fábrica románica y elementos de regusto tardorrománico".

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