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Las tres arcas de la Marquesa de Fontela: los secretos de la Casa de Cienfuegos y otras historias de palacio

La edificación data del siglo XVIII, es una de las sedes del museo de Grado y puede visitarse gratuitamente de miércoles a domingo

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Grado

El palacete urbano de la calle Eduardo Sierra de Grado, llamado de la Marquesa de Fontela o Casa de Cienfuegos, es hoy una de las sedes del Museo Etnográfico y también de la Oficina de Turismo, pero conserva en su interior elementos originales del mobiliario, como tres arcas que pertenecieron a los propietarios de este imponente inmueble que data del siglo XVIII y está rehabilitado. Quien visite la magnífica muestra museográfica del edificio tendrá la oportunidad de disfrutar, entre otras cosas, de la historia del comercio moscón, pero también puede probar a buscar las tres arcas que fueron parte de los muebles que albergaba la casa antes de su rehabilitación.

Son tres arcas, dos de gran tamaño y una pequeña, con interesantes cerraduras de la época (todas son del siglo XVIII) y ricamente labradas. Están integradas en la exposición general de la primera planta y también en la baja, donde además se mezclan con otras de gran tamaño que en este caso fueron traídas de la Casa Miranda o Palacio de Valdecarzana, sede de la Casa de Cultura de Grado.

Este palacio de la Marquesa de Fontela tiene mucha historia y está formado por el inmueble principal, que fue residencia de nobles familias, y por una capilla, entre los que hay un patio que conserva unas palmeras. Estudiosos e historiadores locales suman al conjunto las casitas frente al palacio, hoy en estado de abandono y que según parece fueron levantadas por algunos de los dueños que tuvo la propiedad palaciega a lo largo de los siglos.

"En la fachada principal, a nivel del primer piso, flanqueando el balcón central, se encuentran dos blasones nobiliarios. El primero de los blasones ostenta las armas de D. Álvarez de Bandujo y el segundo pertenece a la casa de los Solares. Estos escudos fueron colocados, a principios del siglo XX, por doña Gloria Fontela Campomanes, pues habían sido destruidos por las tropas francesas de Napoleón en 1808",explica la información que se ofrece al visitante en el patio exterior del palacio.

La capilla, más moderna que la edificación residencial, podría ser obra de Juan Miguel de la Guardia, con el que se relaciona por su singularidad estilística. Hay muchas curiosidades históricas para explorar y descubrir en torno a la historia de este palacio, como saber quiénes fueron los sucesivos dueños, comenzando por Juana Cienfuegos y Argüelles o Juan Flórez de Valdés. O hechos como que el edificio fue incendiado en 1809 por orden del mariscal Ney. O que sería Gloria Fontela y Campomanes quien lo reconstruyó a comienzos del siglo XX, que fue bombardeado en época de la Guerra Civil o que su última dueña fue María Manuela Teresa Ignacia Díaz Rubín y Fontela.

Actualmente es propiedad municipal y se restauró a finales del siglo XX. Acogió un albergue de peregrinos y hoy es sede de la Oficina de Turismo y de un museo que constituye uno de los grandes tesoros de Grado. El acceso es libre y la visita al museo que permite ver diversas colecciones, también hace posible imaginar cómo sería la vida en palacio: adentrarse en las estancias de suelo de piedra original, admirar las magníficas puertas labradas, los escudos nobiliarios del conjunto y buscar las tres arcas de madera que se conservan como parte de los objetos originales de la casa. La visita puede realizarse de miércoles a domingo, de 11.00 a 15.00 horas y de 16.00 a 19.00 horas.

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