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Un colegio de Grado llama la atención de la Universidad de Oviedo por sus estrategias para cooperar y reducir conflictos

“Nos gusta apostar por dinámicas activas que favorezcan la inclusión y la participación”, explican en el Bernardo Gurdiel, con 184 escolares e “importante diversidad cultural”

lumnado del Bernardo Gurdiel durante una de las sesiones del proyecto "Lápices al centro".

lumnado del Bernardo Gurdiel durante una de las sesiones del proyecto "Lápices al centro". / R. Á. R.

Ángela Rodríguez

Ángela Rodríguez

Grado

El funcionamiento cotidiano del colegio público Bernardo Gurdiel de Grado es la trama de un “mini documental” realizado, recientemente, por la Universidad de Oviedo. “Se interesaron por nuestro trabajo, porque nos gusta apostar por dinámicas y metodologías activas que favorezcan la inclusión, la participación y la motivación del alumnado. Y, como director del centro, estoy muy contento”, cuenta Marco González, al frente del colegio moscón.  

Concretamente, los investigadores de la Facultad de Formación del Profesorado y Educación han ahondado en los proyectos “Patios dinámicos” y “Lápices al centro”, iniciativas de aprendizaje cooperativo que marcan una “línea a seguir” en toda la comunidad educativa. Actualmente hay 184 escolares matriculados, destacando “una importante diversidad cultural”. 

“La incorporación de estas metodologías supuso un cambio en la forma de trabajar y una mejora en la convivencia del alumnado. Ha reducido los conflictos y mejora la forma para resolverlos. Establece un modelo para atender a las diferencias individuales, ya que podemos dar respuesta a los alumnos que más lo necesitan. Y, por último, pero no menos importante, tanto alumnado como familias están muy contentos”, destaca González.

A través del proyecto “Patios dinámicos”, el centro establece espacios simultáneos de juego, distribuyendo al alumnado por zonas y ofreciéndoles diferentes alternativas y materiales para que los recreos también sean formativos. Por otra parte, con “Lápices al centro” se abre el tiempo para el diálogo y para sacar conclusiones en equipo. 

“Los estudiantes deben trabajar juntos para alcanzar un objetivo común, mientras que cada niño y niña es responsable de su propio aprendizaje y del éxito del grupo. Todo ello colaborando, comunicándose y tomando decisiones de forma conjunta”, explica el director del colegio. 

Resolver retos en grupo es, en resumen, el objetivo principal del proyecto “Lápices al centro”, para el que se establecen equipos de entre 3 y 5 miembros. “Para su constitución se tiene en cuenta el nivel curricular, las dificultades y fortalezas de cada escolar, así como sus preferencias y amistades. Las relaciones que se dan dentro del grupo las conocemos a través de los sociogramas, que son gráficos con dibujos de los lazos de relaciones y preferencias entre los niños. Y, para establecerlos, contamos con la Unidad de Orientación”, explican en el centro. 

A lo largo del curso lectivo, los grupos de alumnado cambian tres veces, una por trimestre. Y en cada uno de ellos se establecen los roles de secretario, portavoz, supervisor y moderador, “que rotan cada quince días, para que todos desempeñen todas las funciones”, detalla el profesorado moscón. 

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