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Entrevista | Antón Lombardero Ozores Director del IES Ramón Areces de Grado

"Sin móviles en las aulas se han reducido los conflictos y los alumnos socializan mucho más"

Antón Lombardero, en su despacho del instituto moscón.

Antón Lombardero, en su despacho del instituto moscón. / A. L.

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Paula Tamargo

Paula Tamargo

Grado

Los institutos de Secundaria de Grado, el César Rodríguez y el Ramón Areces, fueron pioneros en poner coto al uso de móviles en los recintos educativos. Fue una medida que después adoptó el Principado y que se extendió a toda la comunidad: el 13 de febrero de 2024 Educación publicó unas instrucciones de general aplicación por las que se establecía que los terminales debían permanecer apagados en los centros, salvo autorización expresa del profesorado. Cuando acaba de cumplirse un año de la normativa automómica, el director del Ramón Areces, Antón Lombardero, analiza los resultados en su centro, que empezó con esta medida incluso antes, en concreto, en septiembre de 2023.

-El centro fue pionero en la prohibición de uso de los móviles, se adelantaron al Principado.

-Tampoco es que nos adelantásemos tantísimo, aunque el debate sí que se inició hace unos dos años, es decir, ya en el curso 2022/2023. Y fue un debate largo en el claustro. Sí que había un consenso general en que todos veíamos la necesidad de cortar un poco por lo sano con esto, pero los matices de lo que queríamos hacer se debatieron durante meses. Se votó en el claustro final, que suele ser el último día de clase, el 30 de junio, la normativa.

-Implica que no se permite la utilización en ningún momento.

-Lo que señala es la prohibición del uso de dispositivos móviles, relojes inteligentes o cualquier dispositivo que se conecte a internet, desde que entras en el recinto del centro hasta que sales. No puedes ni utilizarlo para mirar la hora. Casos extraordinarios en los que se pueden usar los hay, aunque controlados: para actividades docentes muy justificadas por parte del profesor, en las cuales este se asegura de que los chavales sacan el móvil en ese momento y que lo vuelven a guardar cuando se acaba esa clase. Tiene que ser porque no haya disponibilidad de ordenadores o de tablets en esa hora, y debe darse un aviso en la plataforma Teams, para que a todos, a las familias, les conste por escrito que tal día a tal hora de clase se va a pedir que los alumnos saquen sus móviles. Esto es un poco la norma, que coincide con lo que después sacó la consejería y lo que se va sacando más o menos por todo el Estado en la misma línea.

-¿Qué valoración hace de los resultados que ha dado la medida?

--Era imprescindible hacerlo. Los resultados han sido buenos. Para empezar, la socialización, que en los cambios de clase y en los recreos los alumnos están hablando entre ellos. Ahí hubo un cambio radical desde los primeros días. No es que antes todo el mundo estuviese enfrascado en su móvil, pero sí que había un porcentaje alto de alumnado un poco aislado en su mundo... Se daba esa escena a mi entender tan triste de adolescentes sentados juntos en un banco, pero en vez de hablar entre ellos, estar todos con el móvil. Eso desapareció y vemos unos recreos con mucha más socialización. Es agradable ver a la gente hablando, jugando... Y ha sido muy importante en la reducción de conflictos. Es otro efecto positivo. El hecho de que estén menos horas con el móvil hace que haya menos problemas, los típicos que se generan en las redes sociales entre ellos, relacionados con fotos o grabaciones no consentidas. Eso también lo notamos mucho. Hay menos partes de amonestación en general, porque muchos de esos partes venían derivados del mundo digital y eso se redujo muchísimo. Hablé de mejora de la socialización, de la reducción de conflictos y hay una tercera ventaja, a lo mejor más abstracta o si quiere filosófica, y es que para mí este es un tema de salud pública y debe abordarse. Estamos hablando de seis horas al día de desconexión. Como padre, es algo que para mis hijos vale mucho. Como docente, lo mismo para los alumnos.

-¿Cuál fue la reacción de alumnado y familias cuando se implantó la norma en el instituto?

-Aquí de aceptación. No hubo ningún tipo de rebeldía. Los alumnos decían que aunque sabían que les iba a fastidiar un poco en el fondo también que era bueno para ellos. Las familias muy a favor, felices. Que te digan que tu hijo durante seis horas al día va a estar desconectado, que vas a tener la tranquilidad de que no estará con ese aparato...

-En calidad de docente y director, ¿cómo diría que perjudica el uso continuado del móvil?

-Le respondo como docente, como padre de adolescentes y como adulto que tiene un móvil en el bolsillo. Los efectos son devastadores. Menos mal que desde hace un tiempo se está empezando a hablar de esto. Es como cualquier otra adicción. Estamos ante situaciones frecuentes de chavales que al final del día, cuando miran las estadísticas de la jornada, estuvieron 5 o 6 horas en sus casas pegados al aparato. Eso me parece insano para la salud mental, peligroso por la exposición a la que están sometidos. Porque entra de todo por internet, por la red, de manera muy poco controlada.

-Lo considera un problema de salud pública.

-Una adicción es un problema de salud pública serio y me alegro que por fin las autoridades empiecen a abordarlo. Hay generaciones de adolescentes que ya crecieron en esto, pero espero que los chavalinos más pequeños vayan a estar más protegidos, a tener una infancia, una adolescencia y una juventud más sana. Mentalmente más sana. Me parece imprescindible. Siempre digo lo mismo, que creo que dentro de 10 años vamos a estar hablando de los móviles como ahora hablamos del tabaco.

-Es un plazo optimista...

-No quiero decir que vayan a desaparecer, seguirán en nuestras vidas. Pero será algo como cuando ahora recordamos que se permitía fumar en el médico...Vamos a decir lo mismo de los móviles. Cosas como: ¿Os acordáis cuando dejábamos a nuestros hijos de 12 años sin ningún control ese aparato en la mano? Va a ser así. Soy optimista, estoy convencido de que nos estamos dando cuenta del error tan grande que cometimos, de dejarnos embaucar por las tecnológicas y por los que se están lucrando con esto, sin ningún tipo de conciencia crítica. Vamos a ver, los móviles pueden estar muy bien para algunas cosas, pero también ser perjudiciales. Y nos estamos dando cuenta.

-¿Qué parte positiva le ve al uso de las nuevas tecnologías que, en general, tienen que ver con el ámbito educativo?

-Claro que facilitan. Pongo ejemplos. Yo soy docente de matemáticas y las nuevas pizarras digitales interactivas son un avance importante. Es decir, se ahorra mucho tiempo, puedes presentar al alumnado gráficas y cosas mucho más claras. No así el que cada alumno tenga una pizarra como durante muchos cursos o años anteriores se vendía en algunos colegios, eso es enfrascar al alumno en su mundo. Pero una pizarra, que es cambiar la pizarra verde de tiza por esta digital interactiva, te facilita las cosas. Después hay otros efectos positivos son de comunicación con el alumno. A veces, en vez de pasar 20 fotocopias, lo cuelgas en la plataforma Teams o, aunque no se hace mucho, puedes hablar, mantener una conversación digital con él o con sus padres o también entre profesores. Y es eso, pero teniendo muy claro que son meras herramientas, que el hecho de digitalizar una clase, el hecho de usar tecnologías en una clase, no la hace mejor, no te hace mejor profesor. Es más, hasta te puede hacer peor si la usas de manera tonta.

-¿A qué se refiere?

-Lo que me parece absurdo es ponerle al alumno 3 más 4 igual a 7 en una tablet cuando lo puede hacer en una libreta con su mano. No mejora la experiencia de aprendizaje. Lo que sí está muy bien es, por ejemplo, que cuando aprenda lo que es Teorema de Pitágoras, lo expliques a través de una pizarra digital, con una figura que se mueve... Con una tiza, es muy difícil de transmitir porque no es dinámico, porque no tienes un vídeo en el que lo puedas ver. Lo que quiero decir es que midiendo muy bien cuándo son útiles, son una herramienta que está bien, pero de doble filo en la educación, porque podemos caer en pensar que solo por el hecho de digitalizarnos ya estamos mejorando nuestras clases. Y todo depende de la situación y el caso concreto.

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