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La profesora jubilada Isabel González Granda, agasajada en Grado por sus antiguos alumnos: "Ella nos cambió la vida"

Los estudiantes y compañeros de la docente del IES Ramón Areces reconocen en un acto emocionante los intercambios internacionales organizados por ella durante décadas

Isabel González, en el centro, rodeada de antiguos alumnos y compañeros tras el homenaje

Isabel González, en el centro, rodeada de antiguos alumnos y compañeros tras el homenaje

Luján Palacios

Luján Palacios

Grado

Desde hace décadas, el IES Ramón Areces de Grado "exporta" alumnos a todos los puntos imaginables del globo: de Reino Unido a Nueva Zelanda, Texas, Ohaio o Hawai. Y es así gracias al empeño que puso en este proyecto quien fuera profesora de inglés del centro durante muchos años, Isabel González Granda, artífice de un programa de intercambio escolar que ha alcanzado fama regional y ha dado a generaciones de jóvenes moscones la oportunidad de ampliar fronteras a lo grande.

Por eso, por darles alas y llevarlos a países que nunca hubieran soñado, los antiguos alumnos y compañeros de la docente le han brindado un cálido y emocionante homenaje en la Capilla de los Dolores de Grado con el que reconocer todo aquel esfuerzo que los ha hecho, a la larga, mejores personas.

María Amieva y Carmen González fueron las exalumnas encargadas de conducir el acto, y quienes pusieron voz a un sentimiento compartido. "Qué maravilloso es poder hacer un homenaje así y contar con tanta gente que se animó desde el primer momento. Son muchos los profesores que merecen el recuerdo y reconocimiento, pero Isabel merece una mención especial entre todos ellos", señalaron.

Porque "gracias a ella hemos podido vivir la imborrable experiencia de un intercambio internacional y todo el impacto que ha tenido a posteriori en nuestras vidas; nos han dejado un álbum lleno de grandes fotos, geniales recuerdos, divertidas anécdotas y en algunos casos alguna que otra historia de amor", recordaron con nostalgia. Una aventura vital que "nos regaló lazos de amistad y una influencia para animarnos a abrirnos al mundo desde nuestro pequeño pueblo", añadieron las conductoras del acto.

Ahora, tras cuarenta años de carrera docente, Isabel González está ya jubilada: fue jefa del departamento de inglés del centro, catedrática desde los años 90, miembro de tribunal de oposiciones, evaluadora de selectividad y, sobre todo, una entusiasta de su trabajo. Porque también hubo dificultades, como recordaron sus alumnos: un intercambio planeado largamente a Finlandia se canceló a última hora y la profesora fue capaz de llevar a sus chavales a Alemania como opción alternativa en tiempo récord.

Cuando tuvieron lugar los atentados del 11-S en Nueva York, los jóvenes de Grado se encontraban en Hawai con el tráfico aéreo cerrado en todo Estados Unidos, pero todos los problemas fueron subsanados y los estudiantes sólo recuerdan aquellos días como "muy especiales, con mucho cariño".

Los antiguos alumnos entregaron a su profesora un ramo de flores y una placa conmemorativa que ella recogió emocionada, antes de pronunciar un discurso en el que quiso recordar cómo "si una aspiración sensata en la vida es dejar una huella positiva, por pequeña que sea, me emociona pensar que quizás yo había conseguido algo de eso". "El Instituto Ramón Areces siempre fue para mí a lo largo de 41 años de vida profesonal mucho más que un simple lugar de trabajo, desde que llegué allí en 1980 por azar y sin saber muy bien dónde quedaba Grado en el mapa", relató con cariño Isabel González.

Un espacio que se convirtió en su casa, y desde el que desarrolló una labor que, como recordó en el acto, unió a los profesores de su departamento en el empeño común de acercar los intercambios internacionales a un entorno rural. "Queríamos ofrecer a nuestros alumnos experiencias enriquecedoras de apertura al mundo, que abriesen sus mentes, ampliasen sus horizontes y les ayudasen a crecer, colaborando así en su proceso de maduración personal", indicó.

No fue fácil en unos años en los que este tipo de actividades echaban a andar entre el escepticismo de algunos y el temor de las familias poco acostumbradas a mandar a sus hijos tan lejos, pero con tesón consiguieron sacar adelante el proyecto en el curso 92-93, con destino Escocia. Desde entonces los alumnos del centro han podido viajar, como recordó la homenajeada, a destinos que parecían inalcanzables para muchos. "Siempre creí que lo que hacía tenía valor y sigo creyéndolo ahora, después de 43 años de trabajo. Y eso me basta como resumen de mi vida profesional", apuntó emocionada. Y sus alumnos, aquellos a los que cambió la vida, estallaron en aplausos.

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