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El pueblo de los roscones, a tope: así se ven las elaboraciones que salen por cientos de las confiterías de la villa más dulce

Algunas pastelerías locales solo despachan estos días esta especialidad de Reyes para poder dar abasto con la alta demanda del producto

Un roscón de Reyes con la corona de papel y el texto que explica la tradición del haba y la figura.

Un roscón de Reyes con la corona de papel y el texto que explica la tradición del haba y la figura. / P. T.

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Grado

Es la "villa dulce" durante todo el año por su tradición confitera y su concentración de pastelerías en el centro urbano. Y cuando llegan estas fechas Grado es también el pueblo de los roscones, porque salen por cientos de los obradores de los distintos establecimientos y hasta ellos se llega gente no solo de la comarca sino de todos los puntos de Asturias para comprar una de estas especialidades.

Calidad suprema y precio asequible

Su calidad extraordinaria hace que se vendan miles cada año en las fechas previas a Reyes y además hay otro dato destacable: los precios nunca se han disparado y se mantienen asequibles.

Roscones, en un escaparate de una confitería de Grado, este domingo.

Roscones, en un escaparate de una confitería de Grado, este domingo. / P. T.

Se venden al peso y se paga por tanto en función de lo que dicte la báscula, pero lo cierto es que los precios son económicos y más aún teniendo en cuenta la calidad suprema que se ofrece. Por poner un ejemplo, una pieza que dé para unas cinco o seis raciones puede salir por unos doce o trece euros. El que prueba los roscones de Grado repite y, de hecho, año tras año las familias vuelven a su establecimiento de confianza para encargar la pieza o para ver si queda alguno extra para llevarse.

La demanda es tan alta que, alguna de las confiterías, en los días fuertes de la campaña, se dedica casi exclusivamente a los roscones, que requieren de toda su dedicación para poder dar abasto con los encargos que reciben.

Roscones en un expositor de una confitería de Grado, este domingo.

Roscones en un expositor de una confitería de Grado, este domingo. / P. T.

Las elaboraciones disponibles son a gusto del consumidor o de quién lo haya encargado. Los hay de hojaldre o bollo, rellenos de almendra, nata, y adornado con merengues y frutas confitadas varias, además de las típicas coronas de papel y el mensaje que advierte de que quién se encuentre la faba en su trozo queda emplazado a pagar el roscón del año que viene. El que, por contra, encuentre la figurita, será coronado como rey.

Roscones en una vitrina de una pastelería moscona, este domingo.

Roscones en una vitrina de una pastelería moscona, este domingo. / P. T.

El que encuentre la faba, paga

En algunas confiterías, el roscón lleva una pequeña tarjeta en la que se puede leer el texto que cuenta esta tradición y que dice así:

"He aquí el Roscón de Reyes, tradición de un gran banquete en el cual hay dos sorpresas para los que tengan suerte. En él hay, muy bien ocultas, un haba y una figura; el que lo vaya a cortar hágalo sin travesura. Quien en la boca se encuentre una cosa un tanto dura, a lo peor es el haba, o a lo mejor la figura. Si es el haba lo encontrado, este roscón pagarás, mas si es la figura, coronado y Rey serás".

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