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Entrevista | Abel González Fernández Doctor en Historia

"Manuel Pedregal fue un demócrata que encarnó una serie de valores sanos, que trató de aportar con esfuerzo"

"No hemos sido capaces de generar referentes y hay una pérdida de valores; es un déficit de nuestro tiempo"

Abel González, ante el busto de Manuel Pedregal en Grado.

Abel González, ante el busto de Manuel Pedregal en Grado. / A. G.

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Grado

Abel González Fernández, doctor en Historia, ofrece mañana, lunes, una conferencia en la Casa de Cultura de Grado que lleva por título «Manuel Pedregal: un político asturiano en el tormentoso siglo XIX». Durante el acto, previsto a las 19.30 horas, dará a conocer detalles de la investigación que ha desarrollado en torno a la figura de este ilustre moscón que fue ministro de Hacienda en el Gobierno de Emilio Castelar, durante la Primera República española que se inició en febrero de 1873.

-¿Qué le lleva a indagar sobre Manuel Pedregal?

-Siempre me llamó mucho la atención su figura. Hace ya un tiempo que Gustavo Adolfo Fernández, cronista de Grado y coordinador del área de Cultura, me había invitado a escribir un artículo para la revista «Grado/Grau, villa y alfoz». Y me apeteció ir por este personaje, sobre el que ya había hecho algunas cosas divulgativas. Pero ahora mismo el hecho de que las hemerotecas estén digitalizadas, haciendo más fácil el acceso, ha cambiado todo mucho para la investigación, y se puede, a través de ellas, indagar más a fondo sobre figuras como esta.

-¿El trabajo se basa en lo que reflejó sobre él la prensa de su época?

-Sí, tanto prensa asturiana como del resto de España. En esa época existía para todos los que ya tenían una cierta posición política, como en su caso, una especie de circuito de contactos y unos escribían sobre los otros. Por ello hay muchas referencias en prensa de gente de su entorno, otros políticos que militaron con él o que acabaron siendo amigos, intelectuales y demás. El personaje da para mucho más, pero a partir de la investigación escribí un artículo que tiene unas 40 páginas. Y sobre todo me interesaron dos temas. Uno, la faceta personal, conocer un poco mejor cómo era esta persona, que a nivel local tuvo mucha repercusión e influencia. Y dos, su papel como ministro en esos cuatro o cinco meses que estuvo en el cargo.

-Sin adelantar los detalles de los que va a hablar usted este lunes en Grado, ¿qué le diría sobre Pedregal a alguien que no sepa quién fue?

-Tuvo que ser una persona con mucha capacidad intelectual. Consigue saltar de una provincia periférica a la escena política nacional, de una manera noble, laboriosa, no por ningún atajo. Y trató de ser consecuente: después de ser ministro rechazó la pensión que le correspondía y volvió a trabajar. En la prensa de su época encontré críticas y visiones indulgentes de su figura, ambas cosas, pero de sus actos sí se deduce que fue un hombre humilde que trató de aportar con esfuerzo. Es una de las personas que fundaron la Institución Libre de Enseñanza y también el Centro Asturiano de Madrid, donde los asturianos de la capital hacían piña para pelear por los intereses de Asturias.

-Nació en Grado y se fue después para estudiar...

-Nace en Grado, la primera educación la tiene en Grado, después se va a Oviedo a estudiar el bachiller y a la universidad. Se licencia en Derecho y monta un bufete de abogados en Oviedo. Luego llega toda la parte de la Gloriosa, la revolución en 1868, él tiene que tomar partido y ya empieza a conectar con el republicanismo y demás. En 1873 llega al Parlamento, poco después es ministro de Hacienda, aunque lo fue solo durante unos cinco meses.

-¿Qué pudo hacer en ese breve tiempo?

-Era una época muy volátil, incluso de división entre los propios republicanos. Él entra dentro de uno de los gobiernos que hay en esa etapa de República federal, que nace con la Constitución que tratan de promover en el 73. Tuvo un cambio de régimen, tres guerras civiles en paralelo, en Cuba, el cantonalismo en la zona de Cartagena, y luego la guerra carlista que estaba entonces en el norte... Bueno, un ministro de Hacienda con ese escenario, lo que intenta es conseguir más recursos para las arcas. Sobre todo en esos cinco meses trata de conseguir financiación para el Ejército, para mantener tres guerras...

-Pedregal tiene un busto en el parque de Abajo, da nombre a una calle principal en Grado y también a una en Oviedo. Pero es cierto que se desconoce bastante su figura, incluso en su villa natal.

-Sí. Aunque hay una parte en la que ese déficit, más que local, es nacional. Es decir, podemos decir que Grado rehabilita la figura de Manuel Pedregal volviendo a ponerle un busto en el parque de Abajo después de que se retirara la estatua que tuvo en el parque de Arriba. Pero este asunto sobre los déficits de conocimiento y de referentes conecta con otros que se ven en los tiempos actuales, con todo lo que está pasando a nivel político, de división de la gente, del sentimiento que hay de decadencia en las democracias que, en mi opinión, sucede por una pérdida de valores. Y esa pérdida de valores es porque no hemos conectado o construido en torno a cosas que han sido objetivamente buenas, como la democracia en España. Todavía falta mucha investigación sobre estos últimos casi cincuenta años ya de democracia. Pero es que además tampoco estamos generando referentes. Ese es un poco el déficit de nuestro tiempo, que no se generaron referentes a lo largo de ese casi medio siglo o no se trabajó bastante el saber de esos valores que representaban determinadas figuras.

-Explíquese.

-Yo recuerdo, y de esto ya hace 20 años, que para ir a la PAU, en Historia, nosotros habíamos llegado solo hasta los años 30 del siglo XX. Y creo que sigue pasando en los institutos. Como el temario es tan apretado, no se llega muchas veces a explicar la democracia. Los chicos y chicas salen a veces del instituto sin saber ni quiénes fueron los presidentes ni qué se hizo. Nos falta generar referentes en los que mirarnos. Y no digo, que también, que sea solo de los últimos cincuenta años. Ya no hablo de los de hace 200, que esos ya ni se conocen... Manuel Pedregal fue una figura del siglo XIX, pero era un demócrata y encarnó una serie de valores yo creo que sanos, sin caer tampoco en la idolatría del personaje, que también tenía defectos.

-¿Conoce la historia de aquella estatua de Manuel Pedregal que presidía el parque de Arriba?

-Más adelante me gustaría seguir investigando, pero el trabajo actual no se centra en ese aspecto. Llega, precisamente, hasta el día en que se descubre aquella estatua, en 1897. Los testimonios sobre cuándo se pudo haber retirado son de gente del pueblo, que se acuerda de lo que decía el abuelo acerca de cuándo la quitaron... Se suele decir que es cuando entraron las tropas nacionales en Grado y se puede entender que fuese así. Pero no he encontrado referencias en prensa ni he podido documentar cuándo fue exactamente. Lo que se cuenta procede de la memoria de la gente.

-La investigación y la charla de este lunes es también una especie de homenaje a una figura relevante de su tiempo.

-La intención es que se despierte la curiosidad sobre su figura, que sepamos mejor quién fue, poner en el centro a una persona que es referente del pueblo. Que la gente lo conozca y para ello tiene que animarse a asistir. En Grado hubo y hay muchísima gente haciendo cosas para sumar, para construir entre todos. Recuerdo una entrevista del cronista oficial de Grado en LA NUEVA ESPAÑA donde decía que, cada uno de nosotros, los moscones, en la medida que pueda, debería implicarse, aportar, participar... Cada uno con lo que tiene. Unos haciendo una cosa, otros otra. Asistiendo, participando... En este caso para que se conozca mejor a una figura que fue muy importante en el siglo XIX español, aunque no sea de las que más resuene.

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