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La panera más grande de Grado, con 18 pegollos, atracción turística en Santianes de Molenes: "No hay fin de semana que no venga alguien por aquí"

El inmueble, que se promociona en el museo moscón, es una multipropiedad de tres familias, Casa Sabela, Casa Bolero y Casa Morondo, construido entre finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII

VÍDEO: Grado tiene una panera de récord

Sara Arias

Santianes de Molenes (Grado)

Es la panera más grande de Grado y la tercera en tamaño de Asturias. Ubicada en Santianes de Molenes, mide 17 metros de largo por 8 de ancho y es uno de los rincones del concejo favoritos de los turistas, que no dudan en acercase a la localidad para fotografiarse con este gran inmueble. Así lo cuenta uno de sus propietarios, Pipo Estrada Álvarez, que cada fin de semana charla con los visitantes, a los que explica todas las curiosidades de la edificación. "No hay sábado o domingo que no venga alguien por aquí", asegura.

La panera es una multipropiedad de tres familias de Santianes de Molenes (Casa Sabela, Casa Bolero y Casa Morondo), cuyos antepasados construyeron este magnífico granero entre finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII con un total de 18 pegollos. "Se pusieron de acuerdo para hacerla pero no sabemos el porqué. Hay una teoría romántica de dice que fue para hacerla más grande que la del palacio, pero no creo que fuera así", señala Estrada, quien comparte la propiedad con María Teresa Álvarez Álvarez y María Teresa Álvarez García.

Las tres casas rodean la panera donde antaño se guardaba el grano, leña, patatas o cebollas, se secaban las fabas y se realizaban labores tradicionales del campo. Allí se aponsentaban los madreñeros y cesteros que acudían a la localidad para realizar los encargos. "Ibas con la zapatilla y ya te cogían la talla para hacerte las madreñas", detalla Estrada sobre aquellos tiempos que conoció de niño.

Vestigios de los oficios tradicionales

Fruto de esa actividad labriega han quedado algunos vestigios en la panera como son los orificios que usaban los cesteros, conocidos como goxeiros, para trabajar la madera. "En algunos pegollos aún se pueden ver los agujeros que hacían para laminar la madera de avellano con la que luego tejían los cestos, lo hacían entre dos hombres y ahí tenían un punto de fijación", explica. También se pueden encontrar otro tipo de perforaciones, como las necesarias para colgar los cerdos el día de la matanza.

Son rastros de las antiguas tradiciones y oficios del rural asturiano que Estrada recuerda con nostalgia. "Antes era granero, cuadra, servía para los oficios y se hacían muchas cosas, pero ahora que ya no se siembra lo usamos de almacén de la casa y parar guardar la leña", comenta con cierta tristeza. En su mente aún sigue vivo el recuerdo de las grandes cestas en las que cargaban la escanda, el tradicional cereal asturiano, o como el maíz colgaba del corredor.

Una reforma necesaria

Es esa querencia por el pasado la que lleva a las tres familias propietarias a mantener la panera en buenas condiciones para que el paso del tiempo no la eche abajo. Cada poco realizan pequeñas reparaciones si algo se rompe o estropea y son habituales los trabajos para eliminar goteras. "Hace unos veinte años la saneamos, pusimos barandillas nuevas en el corredor y se pusieron unos tableros de madera de castaño de dos centrímetros de grosor", detalla.

Sin embargo, hace falta más. Los propietarios acudieron hace unos años a una convocatoria de ayudas para reparar este tipo de inmuebles pero no lograron el apoyo económico necesario para poder ejecutar una intervención integral. "Es tan grande que solo cambiar el tejado son 70.000 euros, entonces vamos quitando goteras y esas cosas", apunta Estrada.

Una panera triple

Lo cierto es que la panera de Santianes de Molenes tiene unas dimensiones que impresionan. A los 17 metros de largo por 8 de ancho se suma una altura de los pegollos que oscila entre 1,70 y 2 metros de altura. Esta diferencia se debe a que la construcción está integrada por tres paneras individuales que comparten un mismo tejado, las vigas y los pasillos del corredor. Esto se puede ver de manera clara en los muros del inmueble, pegados pero diferenciados "con piedras de diferentes canteros".

"Cada una tiene su propio subidorio, como llamamos a las escaleras, y aunque los pasillos del corredor son pasantes para los tres también ponemos unas verjas de madera o un tablero para diferenciar cuál es cada", añade el propietario, quien en 2021 tuvo que desmentir un bulo que circulaba en la red sobre la panera, situándola como la mayor de Asturias tras una medición realizada a través de una aplicación remota. "Fue cuando andábamos de mascarilla, se corrió la voz de que era la más grande pero no es así", afirma Estrada.

Así lo corrobora también Gustavo Adolfo Fernández, cronista oficial de Grado, coordinador de Cultura del Ayuntamiento moscón y miembro de la Asociación de Amigos del Hórreo Asturiano. "Es cierto que es la mayor panera que hay en Grado pero no es la más grande de Asturias", afirma.

Según los datos que maneja el colectivo, sitúa la más grande en Condres (Gozón), con 21 metros de largo y cuyo dueño es Álvaro Prendes Moliner. La segunda está en Santianes de Pravia, en el entorno del palacio de Salas, con 18 metros de muro y en propiedad de Emilio Pérez Cueva. "Lo ideal es que hubiera un registro de cuántas paneras y hórreos hay con unas mediciones adecuadas", considera Fernández.

Un atractivo para los turistas

La panera de Santianes de Molenes no tiene el récord de ser la mayor de Asturias, pero sí presume de ser la más grande que hay en el municipio, donde se ubican algunos ejemplos "muy destacados" del arte constructivo de los inmuebles tradicionales del campo asturiano. Y muchos de sus visitantes llegan a través del Museo Etnográfico de Grado, donde se da a conocer esta emblemática construcción a través de la sede "Villa ya Mercáu", en el palacio Fontela, y la dedicada a la vida rural y los oficios tradicionales que se ubica en La Cardosa.

Unas emblemáticas edificaciones que son un gran atractivo para quienes desean conocer la realidad del pasado y presente del medio rural, que deja un sello imborrable en Grado con la majestuosidad de la panera de Santianes de Molenes que todos quieren conocer. "La muestro con gusto pero vienen tantos que hay veces que digo que no es mía", reconoce entre risas Estrada.

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