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La mortífera plaga del escarabajo que está acabando con las palmeras en Asturias: "Una sola planta infestada puede tener dentro más de mil"

Grado, Ribadesella, Navia, Gijón o Villaviciosa tienen ejemplos recientes de la capacidad destructora del picudo rojo

Larvas, capullo y escarabajos de picudo rojo.

Larvas, capullo y escarabajos de picudo rojo. / UPV/LNE

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Grado

La plaga del picudo rojo o gorgojo de las palmeras, que recientemente obligó a talar varios ejemplares en Grado, se extiende por toda Asturias, con municipios afectados tanto en la costa como en el interior. Esta especie invasora, con larvas de gran tamaño que impresionan a la vista y que son vistosos escarabajos en su etapa adulta, se detectó por primera vez en el Principado hace menos de un década. Sin embargo, hoy su avance parece imparable y su voracidad está modificando los paisajes de parques, espacios públicos y casonas indianas donde las palmeras han sido protagonistas durante muchas décadas y desaparecen ahora víctimas de este insecto.

La primera vez que se detectó la presencia del picudo en Asturias corría el año 2017. Fue un 23 de noviembre cuando se hallaron varios escarabajos en dos zonas de Oviedo, y cinco días después, el 28, cuando el Gobierno del Principado emitió una nota dando la voz de alarma y comunicando la situación.

"La Dirección General de Biodiversidad y la Dirección General de Desarrollo Rural y Agroalimentación informaron a la red de alerta para la vigilancia de las especies exóticas invasoras del hallazgo de este insecto, el pasado día 23, en dos focos localizados en el concejo de Oviedo: uno en Caravia (Limanes) y otro en Moreo (Colloto). En el primero de ellos se capturaron varios individuos adultos junto a una palmera, que ya ha sido destruida. En el segundo, se apreciaron síntomas y pupas sobre la planta afectada, cuya destrucción deberá ser planificada debido a su tamaño, su estado y su proximidad a una vivienda para evitar posibles daños al inmueble", explicaba entonces la nota.

Originario del Sureste Asiático y Polinesia

Se trataba "de la primera detección confirmada en Asturias de esta especie, con evidencia física de ejemplares, tanto adultos como crisálidas".Tras la declaración de zona afectada en una extensión de un kilómetro alrededor de los puntos donde se había localizado, se alertó a los concejos limítrofes de la llegada de esta especie, que es originaria de las regiones tropicales del Sureste Asiático y Polinesia.

No extraña su capacidad de desplazarse viendo cómo alcanzó Europa. "Llegó al norte de África a través de Egipto en 1993 y de allí pasó a España, Italia, Francia y Portugal", indicaba en 2017 el Principado. A la vez, advertía que el insecto "ha demostrado una gran capacidad de adaptación a entornos diferentes, que podrían parecer adversos para su supervivencia, dado que su clima habitual es el tropical".

Varios insectos en su etapa adulta.

Varios insectos en su etapa adulta. / UPV

Y tanto que se adapta. Si las zonas de costa "están infestadas" la plaga corre ahora, más bien vuela, como los escarabajos, hacia los municipios de interior, destacan empresas que trabajan en talas de palmeras. Pasan de un territorio a otro a una velocidad que impresiona. Si ya están en Grado, no tardarán en aparecer casos en palmeras de municipios limítrofes como Salas, valoran quienes conocen bien a estos bichos.

Cuenta con una capacidad potencial de vuelo que puede estar entre los 3 y 5 kilómetros, si bien "el factor principal en la dispersión de esta plaga es la acción del hombre, que mediante el transporte de plantas infestadas le abre la posibilidad de conquistar nuevos territorios".

Diferentes generaciones

El insecto, que devora la palmera desde dentro, provocando la caída de hojas y muy habitualmente la muerte de la planta, tiene metamorfosis completa y se pueden encontrar los cuatro estadios diferentes conviviendo al mismo tiempo: huevo, larva, pupa y adulto.

"Por sus características biológicas, una sola palmera infestada puede ser el inicio de un gran foco, ya que en su interior pueden desarrollarse más de mil individuos, solapándose diferentes generaciones y coexistiendo todos los estadios de su ciclo en una misma palmera, llegando a destruirla completamente", explicaba ya en 2017 el Gobierno asturiano.

Los tratamientos que existen hasta la fecha son preventivos, no hay garantía de éxito, explica un responsable de una empresa que, entre otros trabajos, desarrolla este de tala y retirada de palmeras y que confirma que los fitosanitarios utilizados hasta ahora no son efectivos.

Tres en la villa moscona, 15 en un parque gijonés

Eso sucedió en Grado, donde las palmeras hubieron de ser taladas tras no resultar las aplicaciones de tratamiento fitosanitario realizado. Fueron tres el pasado enero, en el parque de Abajo, y una más anteriormente, en diciembre, también la en la villa moscona. Municipios como Gijón han sufrido daños muy relevantes, con casos como el de 2022, cuando hubo que talar 15 de las 17 plantas que daban nombre al parque de Las Palmeras.

Villaviciosa o Navia, entre otros, comparten esta triste experiencia reciente con los daños irreversibles del picudo. Los destrozos se multiplican por distintos territorios pese a que en 2018, solo un año después de la primera detección de Rhynchophorus ferrugineus (Olivier), nombre científico del insecto, ya se hizo oficial la declaración como plaga en todo el territorio del Principado, y se establecieron diversas medidas fitosanitarias para su erradicación y control.

No ha habido grandes resultados a la vista de la situación actual, con cientos de palmeras que han perecido por la colonización de esta especie invasora. La lucha es complicada, pues el insecto vive y se alimenta en el interior de las palmeras, lo que dificulta la detección a simple vista. Así, no es hasta que estas muestran signos de deterioro cuando se percibe la causa y ya suele ser demasiado tarde.

Larvas y capullo.

Larvas y capullo. / LNE

El picudo rojo tiene una gran capacidad reproductiva: las hembras realizan puestas de 300 a 400 huevos de media y la especie necesita solo de 3 a 4 meses para desarrollar todas las fases de su ciclo biológico, por lo que pueden tener, como mínimo, tres generaciones al año, señala la información del Principado sobre esta plaga.

Galerías de hasta un metro de longitud

Las larvas pueden medir casi 5 centímetros al final de su desarrollo y durante su periodo de crecimiento se alimentan del tejido vegetal interno de las palmeras, "llegando a generar galerías de hasta un metro de longitud" y siendo "esta es la fase más dañina para los ejemplares infestados al dañar las larvas los tejidos de crecimiento".

Los escarabajos adultos viven de 45 a 90 días, y sus desplazamientos los realizan durante el día. "El adulto es el único estado con capacidad para abandonar los ejemplares de palmera afectados, caminando o volando", explica el Principado en su ficha sobre esta especie.

Larva de las palmeras taladas en Grado.

Larva de las palmeras taladas en Grado. / P. T.

¿Y cuándo se van de una para tratar de instalarse en otra? Hay dos causas, añade. "El abandono del ejemplar infestado solo se produce cuando estas palmeras ya no pueden acoger la próxima generación o no queda material vegetal interno con el que alimentarse al estar el mismo en avanzado estado de descomposición, o cuando son atraídos por dos tipos diferentes de sustancias: las feromonas de agregación producidas por otros picudos que han colonizado una nueva palmera, y/o las cairomonas que desprenden las palmeras como resultado de heridas realizadas por golpes o por podas sin tratar", añade la ficha.

Villaviciosa, Navia o Ribadesella

La lista de municipios afectados es larga. En los últimos años ha habido problemas significativos en Gijón y también se ha detectado a la plaga en puntos próximos como Villaviciosa, que en 2024 hubo de retirar una palmera seca afectada en el Parque Ballina, a la vez que el Ayuntamiento podaba otras 16 sanas y se procedía a realizar una ducha con fitosanitarios de manera preventiva.

Más recientemente, además de Grado, Navia también tuvo que proceder, a finales de 2025, a la tala de la icónica palmera situada en la zona del puerto tras confirmarse que estaba infectada. Hace un par de semanas Ribadesella avanzó que está llevando a cabo un tratamiento intensivo contra el picudo rojo en sus doce palmeras ornamentales, ubicadas en parques y jardines municipales. 

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