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El "hostelero crucificado" de Grado recurre ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias el fallo sobre el caso Trastévere

La defensa de Bernardo Álvarez presentó la apelación este lunes

El hostelero "crucificado" de Grado: abre con todas las licencias y le obligan a cerrar tras invertir medio millón de euros

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Grado

La defensa de Bernardo Álvarez, conocido como el «hostelero crucificado» de Grado, recurre la sentencia por el denominado "caso Trastévere". El recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) se presentó este lunes, tal como pudo confirmar este periódico.

A finales de febrero se conoció la sentencia del juzgado ovetense número 6 de lo contencioso-administrativo por la que se condenaba al Ayuntamiento moscón y al Principado de Asturias a abonar 330.346,89 euros en concepto de responsabilidad patrimonial por este caso y 15.000 por daños morales al hostelero. De esta suma, se determinaba que el municipio tenía que pagar el 70 por ciento y el Principado el 30 restante (ambas administraciones habían concedido licencias), siguiendo el criterio que ya estableciera al respecto el Consejo Consultivo al pronunciarse sobre este conflicto.

En el momento en que se hizo público el fallo, el hostelero señaló que debía estudiar con su abogado la sentencia, que daba de plazo hasta el 17 de marzo para presentar un recurso de apelación ante el TSJA. Un día antes de concluir ese plazo, este lunes, la defensa de Bernardo Álvarez lo ha presentado.

Denuncia de un particular

De este modo, se seguirá pleiteando tras entender el afectado que las cantidades determinadas por el juzgado no cubren los perjuicios que le ocasionó la situación que afectó a su negocio, el gastrobar Trastévere. El local abrió con todas las licencias en regla en julio de 2022 y tuvo que cerrar a los 15 meses tras la denuncia de un particular que prosperó en los tribunales, que ordenaron la clausura del local.

La denuncia del particular sostenía que el negocio se ubicaba en un inmueble catalogado en el que no cabían los usos que se le habían dado. Obligado a cerrar, Álvarez protagonizó en Grado la simulación de una crucifixión para denunciar su caso. Tras acudir al juzgado, el fallo fue condenatorio para la Administración, pero el hostelero ha decidido recurrir. En la primera demanda, solicitaba una indemnización de más de un millón de euros.

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