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Luto en Grado por el fallecimiento del coronel Baldomero Argüelles: "Era una persona extraordinaria, de darse a los demás sin recibir nada a cambio, muy humano y sencillo"

"Siempre estaba ahí para lo que fuera", destaca su primo José María González, tras el fallecimiento del militar en el monte Los Pinos, en El Mirín, tras sufrir una indisposición y ser alcanzado por las llamas de un incendio

Un grupo de casas en El Mirín, con el monte Los Pinos, donde se produjo la tragedia, al fondo. En el círculo, el coronel Baldomero Argüelles

Un grupo de casas en El Mirín, con el monte Los Pinos, donde se produjo la tragedia, al fondo. En el círculo, el coronel Baldomero Argüelles / Sara Arias

El Mirín (Grado)

La trágica muerte del coronel retirado Baldomero Argüelles, a los 71 años, en Grado, ha dejado impactados y consternados a todos aquellos que le conocieron. El militar había salido a realizar un desbroce en el monte de Los Pinos cuando, según las conclusiones de la autopsia, sufrió una indisposición que le hizo caer e inhalar el humo de un incendio cercano. Ya fallecido fue alcanzado por las llamas. En El Mirín, donde se produjeron los hechos y donde vivía desde la jubilación, los habitantes de las cuatro casas de las que consta la localidad aún no pueden creer lo sucedido. Son todos familia y la muerte de "Mero", como le llamaban, les ha dejado rotos.

"Era una persona extraordinaria, entrañable, ayudaba a todo el mundo y, sin embargo, no te quería pedir nada por molestar, era excesivamente prudente en ese sentido, muy discreto", recordó su prima, Ana González, muy emocionada. "Es que era de darse a los demás sin recibir nada a cambio y hay pocas personas así, era muy humano, sencillo, siempre lo dije, un coronel que podía tener otra forma de estar, estaba a tu altura y eso dice mucho de quien era como persona, fue un gran profesional y triunfó como persona", añadió.

Todo son palabras de cariño hacia Argüelles mientras brotan recuerdos imborrables que les hacen emocionarse aún más. "Era muy humilde y muy buena persona", dijo su primo, José María González, sentado en la antoxana de su vivienda, donde no cabía un gramo más de tristeza. Recordaba todas las veces que les había ayudado con el parto de una vaca o con la hierba: "Estaba ahí para lo que fuera". También memorias de infancia que, ahora, son un tesoro: "Él tuvo dos madres y yo también porque eran hermanas", detalló.

Sospechas de una indisposición

La mujer de José María González, Dolores Suárez Alonso, no podía contener las lágrimas al rememorar la jornada en la que ocurrió la tragedia. "Nos llamó la mujer, que había ido al monte y que no había vuelto a comer, estaba muy preocupada. Entonces salimos a buscarlo pero ya luego lo encontraron los bomberos y no nos lo podíamos creer porque era una persona que sabía moverse, pensamos que tuvo que pasarle algo", comentó Suárez antes de conocer el resultado de la autopsia.

Según las conclusiones del Instituto de Medicina Legal, Argüelles sufrió una indisposición, que se relaciona posiblemente un episodio cardiovascular, mientras estaba en las cercanías de un fuego. Eso le hizo caer y rodar cerca de las llamas. A continuación padeció una intoxicación por humo y finalmente fue alcanzado por el incendio, resultando calcinado, aunque en ese momento ya habría fallecido.

Los familiares de El Mirín estaban desolados. "Tenía mucha empatía, era una gran persona, hace diez días que tuvieron el último nieto, estaba como loco con ellos", señaló Suárez, quien destacó el carácter "reservado" de Argüelles. "hablaba poco, pero lo que hablaba estaba siempre bien hablado", añadió.

Vida social y cultural en la villa moscona

Eso mismo manifestó Julia Fernández, de la confitería Josmay, donde Argüelles solía desayunar en las mañanas del domingo junto a su esposa, Margarita Díaz. "Era bastante reservado, pero de lo mejorcito que conozco como cliente, respetuoso y educado. Venía con la nieta, que tiene la misma edad que mi sobrina, y manteníamos un poco conversación sobre qué tal estaban, venía todas las semanas y me da una pena terrible lo sucedido", manifestó.

El coronel retirado también acudía a misa dominical en la iglesia parroquial de San Pedro de Grado, manteniendo muy buena relación con la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. "Era una gran persona y un gran amigo, siento mucho su pérdida y desde la Junta de gobierno le mandamos nuestras condolencias a la familia", señaló el Hermano Mayor de la entidad, Ramón González.

"Venía todos los domingos a misa y a las procesiones de Semana Santa, en todos los actos que teníamos nos acompañaba, se va una persona entrañable y generosa porque ayudaba a todo el mundo", agregó González. También se quedó estupefacto su amigo, el constructor Manuel Fernández, presidente de la Asociación "Amigos de Grado". "Mi mujer y yo no dormimos en toda la noche", reconoció apenado.

La zona donde se produjo el incendio en El Mirín.

La zona donde se produjo el incendio en El Mirín. / Sara Arias

Se conocían desde hace 15 años tras un primer encuentro en la caminata a Covadonga que hace una vez al año el Centro Asturiano de Oviedo y, desde entonces, han compartido muchos momentos que quedan para el recuerdo. "Era una persona extraordinaria, prudente, con saber estar y muy inteligente, tenía una cabeza privilegiada", apuntó Fernández, quien también subrayó "la condición y preparación física que tenía".

Argüelles también participaba de los actos culturales del colectivo y fue jurado del premio "Moscón de Oro" que cada año otorga "Amigos de Grado" a personas e instituciones vinculadas al concejo. "Era muy proactivo y siempre con ganas de colaborar, le gustaba lo que hacíamos porque veía que ahí había caldo", resumió Fernández.

La partida del coronel Argüelles ensombreció la soleada jornada de este domingo en El Mirín y en la villa moscona, donde era muy querido y apreciado en distintos ámbitos de la vida cultural y social del municipio como ponen de manifiesto los numerosos testimonios de condolencias y el hondo pesar que deja su pérdida .

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