Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Ramos de laurel y rosquillas de anís: la tradición se mantiene viva en Grado con una multitud en la plaza de la iglesia de San Pedro

El párroco, Reineiro García, "Neyo", recorrió cada rincón entre los fieles para la bendición pese a la lluvia que apareció en el momento del acto

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Grado

Bendición de Ramos con paraguas en Grado. Una multitud aguardaba a las puertas de la iglesia parroquial en torno a la una de este domingo cuando empezó a llover. Fueron solo unos minutos de chubasco ligero, aunque coincidieron con el momento en que el párroco, Reineiro García, "Neyo", salió con el agua bendita. El sacerdote descendió la escalera del templo de San Pedro para meterse entre la gente y que no quedara ramo sin bendecir.

Se vieron este año, como siempre, las clásicas palmas, pero también muchos ramos de laurel y algunos de ellos decorados como antaño, con lazos, caramelos y rosquillas de anís que en Grado suelen ser de La Triunfante, galletera local que lleva casi dos siglos fabricando sus productos.

Familias con padres o abuelos, grandes y pequeños de todas las edades, llenaron la plaza de la iglesia y el interior del templo, demostrando que es esta una tradición con arraigo que atrae a fieles y a vecinos en general, que acuden para bendecir el ramo que se va a entregar a los padrinos y madrinas, que luego dan el bollo a sus ahijados o ahijadas.

Tracking Pixel Contents