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José Luis Lorenzo, "Bobes", presidente del Pilier Rugby Club de Grado: "Fue un Seven brutal, quizá el mayor de la historia"

La entidad dedicó la jornada de este sábado a limpiar las zonas deportivas y de acampada del torneo, una edición de récord, con una afluencia que superó las 5.000 personas: "No podemos morir de éxito"

VÍDEO: El Pilier Rugby Club deja como una patena las zonas deportivas y de acampada del Seven

S.A.

Grado

"Estamos muy contentos, tendremos que ver estos días los datos pero podemos decir que fue un Seven brutal, quizá el mayor de la historia", celebró este sábado el presidente del Pilier Rugby Club, José Luis Lorenzo "Bobes", tras la clausura el pasado viernes de la XXXI edición del torneo Seven Nortseco Villa de Grado, que trajo al concejo a 1.400 jugadores de toda España y Portugal y movió a más de 5.000 personas entre el público durante la Semana Santa.

Los miembros de la entidad deportiva trabajaron duramente durante estos días para que todo marchase sobre ruedas y los 80 equipos participantes se sintiesen como en casa. Y este sábado continuaron con la limpieza y recogida del campo de rugby, en las instalaciones deportivas de El Casal, así como dejaron como una patena las zonas verdes del IES César Rodríguez, que acogieron el área de acampada donde pernoctaron los jóvenes deportistas, que llenaron estos días las calles de la villa moscona en un ambiente único de diversión y fiesta.

"Que quede todo recogido"

"Vamos a descansar cuando quede todo recogido y las instalaciones en condiciones, es nuestra prioridad siempre. En dos horas más o menos lo dejaremos todo listo", señaló Lorenzo sobre el trabajo de limpieza. Unas labores en las que participaron jugadores y las familias vinculadas a las categorías inferiores del club, a los que el presidente quiso dar un agradecimiento público por su entrega durante estas jornadas ayudando en la barra, en la caseta de comida o vendiendo merchandising del Pilier y el Seven: "Aquí trabajamos todos, el Pilier es una familia y estamos todos a una", celebró.

Aunque los días pesan y el cansancio se acumula después de intensos días de actividad deportiva, noches de tercer tiempo y verbenas, los miembros del equipo acudieron al llamado para limpiar y recoger los lugares donde recaló el torneo, dejando todo a punto a media tarde. Lo cierto es que, pese a la cantidad de gente que habitó la zona durante estos días, no había tanto desperdicio como esperaban: "Hay una zona que lo dejaron ellos todo recogido y lo que hay fuera es también porque los contenedores están todos llenos. Para la cantidad de gente que hubo aquí no estaba tan mal", precisó.

Marea humana en Grado

La masiva afluencia al Seven es lo que más comentaban los miembros del Pilier este sábado mientras recogían basuras, papeles, botellas o aperos de camping. Todos lo decían, no cabía un alfiler para ver los partidos en El Casal, llegando gente incluso de otros sitios de Asturias sin tener relación alguna con el rugby. "Fue una cosa increíble, el año pasado ya empezamos a ver que venía más y más gente del concejo pero este ya notamos incluso gente de fuera, gente que llega y se te acerca para ofrecerse para ayudar porque ven que estamos haciendo una cosa importante", destacó Lorenzo.

Todavía no manejan los datos de balance del Seven, pero el presidente estima que se han batido los récords de afluencia con la presencia de más de 5.000 personas durante las jornadas del miércoles y, sobre todo, del jueves y el viernes, cuando se celebraron los partidos. "No podemos dar un número pero es largo, probablemente sea el año que más gente hubo y lo increíble es que muchos no saben nada de rugby, es verdad que el tiempo acompañó pero el ambiente del Seven es impresionante y llama mucho la atención".

Futuro para planificar

El auge que registra el torneo pone a la directiva del Pilier a pensar en cómo continuar para poder dar cabida a todos los equipos que quieren acudir al torneo moscón. Este año se quedaron fuera más de 30 equipos solo en la categoría femenina: "Tenemos que ver cómo hacerlo porque nos joroba dejar equipos fuera y si llegamos a donde llegamos fue gracias a equipos que llevan viniendo toda la vida. También queremos que vengan nuevos porque todo jugador de rugby tiene que venir una vez en la vida a Grado, pero es un concejo pequeño y tenemos que ver qué se puede hacer".

El crecimiento del Seven es más que evidente, pero en el Pilier lo toman con calma y prefieren reposar lo vivido estos días, descansar y coger fuerzas para ponerse a trabajar ya en la edición del año que viene. "No podemos morir de éxito y que esto se convierta en un festival, aquí lo primero de todo es jugar. De hecho, basta ver las normas que hay porque si un equipo no se presenta al partido, queda descalificado y el año que viene no puede participar", comentó.

El ambiente del rugby impregnó la villa moscona durante estos días, convirtiendo a Grado en la capital nacional del deporte del balón ovalado. Ha sido un Seven de récord. El torneo amateur crece cada año sorprendiendo incluso a sus organizadores, que planean cómo seguir mejorando de manera sostenida para que la cita continúe manteniendo su espíritu de deporte y diversión.

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