Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los horarios de las comidas y el sistema educativo sorprenden a los estudiantes de Estados Unidos de intercambio en Grado: "Es muy interesante"

El alumnado del instituto Ramón Areces de la villa moscona disfruta de la visita de sus corresponsales con actividades y excursiones, "merece la pena porque lo vas a recordar toda la vida"

El horario de las comidas y el sistema educativo sorprenden a los estudiantes de Estados Unidos de intercambio en Grado

Sara Arias

Grado

Las montañas y valles surcados, los horarios de las comidas con la sorpresa por el típico pincho de media mañana, o las diferencias en el sistema educativo son tres de las cosas que más han llamado la atención al grupo de estudiantes estadounidenses que están de intercambio en el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Ramón Areces, de Grado, centro de referencia en este tipo de programas internacionales. Los jóvenes ya conocen a sus anfitriones, pues el pasado otoño los moscones les visitaron en el Lincoln Sudbury Regional High School de Boston, en el estado de Massachusetts, de donde proceden los visitantes.

"Es muy divertido, un poco cansado porque estamos haciendo muchas cosas, pero todo es muy interesante, por ejemplo, ver lo distinto que es el sistema educativo", señala Henry Hussey, quien detalla que le ha sorprendido la ratio de alumnos por clase, "más pequeñas", y que es el profesorado el que cambia de aula. En ese sentido, Lucy Vuolo ha advertido algo "muy llamativo, en la clase de matemáticas tienen atonomía, y nunca he aprendido sobre ello, tenemos química, física y biología, pero no atonomía".

Los jóvenes estadounidenses, de entre 17 y 18 años, están acompañados por tres profesoras, Angela Medeiros, Kim Shultz y Dot Samsi, quienes ya notan cambios de mentalidad en los adolescentes con estas experiencias. "Aprenden a ser más flexibles y a ver las cosas de manera diferente", dice Shultz. Por ejemplo, con los horarios de las comidas, que traen de cabeza a los estudiantes de Boston. "Sobre todo les llama la atención que se cena muy tarde", detallan.

Otra de las cosas que les ha sorprendido en esta línea es que a las 11.00 horas no se come, sino que se puede tomar un tentempié, el típico pincho de pollo, lomo o tortilla: "Me preguntaron varias veces que cuando iban a comer, pero ya le dije que aquí comemos más tarde y que lo que toca ahora es el pincho", comenta resuelta Paula Arnaldo, una de las participantes en el programa.

Las profesoras de Boston también valoran que este tipo de experiencia de intercambio internacional escolar mejora el aprendizaje del español de sus alumnos de manera rápida y evidente, ya que "conocer otro país te cambia la vida, lo que estudias en clase puedes usarlo aquí y ver que hablas bien y te puedes comunicar, ahí se produce un cambio", apuntó Medeiros.

Los estudiantes estadounidenses se lo están pasando muy bien con sus "corresponsales españoles" y con el programa de actividades y excursiones para conocer Asturias. Han visitado Oviedo y Gijón, han bajado el río Sella y han ido a Covadonga y los Lagos, entre otros. Por su parte, los jóvenes moscones que les han recibido en sus casas están aprovechando al máximo estos días para estar con sus amigos.

"Ir de intercambio es una experiencia que mola mucho porque conoces costumbres de ellos y ellos las tuyas, además nos estamos divirtiendo mucho porque ya los conocíamos y hay más confianza", comenta Mauro Iglesias. También Arnaldo anima a los estudiantes de cursos más bajos a apuntarse cuando les llegue el turno: "Merece la pena porque lo vas a recordar para toda la vida", subraya.

El grupo aún tiene unos días por delante en Grado, donde este fin de semana disfrutarán de una fiesta de despedida que los jóvenes españoles están preparando con mucha ilusión para que sus ya amigos se sientan como en casa y se marchen con un gran recuerdo. Unas memorias y anécdotas que guardarán para siempre en la maleta de la vida.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents