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Tino Menéndez, agricultor más veterano en la plaza de Grado: "El anís lo dejo dos años con buena guinda, un poco de canela, y es gloria"

Conocedor de los saberes y dichos tradicionales, recuerda un rito con laurel para la prosperidad de la huerta: "Fuera sapo, fuera rato, fuera toda la maldición que ahí os va el agua bendita"

La huerta de Tino (y VI)

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Grado

"Yo me levanto a las ocho de la mañana. Mi hijo me deja el café preparado, unas pastas y eso, y luego me tomo una copina de anís de guinda. Tenemos unas guindas que si tomas aquello te da gloria; yo siempre dejo un buen anís, del de toda la vida, dos o tres años con buena guinda, con un poco de canela, y eso es dulce, gloria...". Lo dice Celestino Menéndez García, "Tino", de 85 años y vitalidad increíble, con una impresionante huerta en Castañeo (Grado) y el vendedor más veterano de la plaza moscona de los domingos.

Hombre que conoce como pocos ya los secretos de la tierra y de los cultivos como se cuidaban antaño, observador y amante de la naturaleza, tiene memoria privilegiada que guarda los saberes populares y las antiguas costumbres de los pueblos. Relata la vida de antaño con su familia e incluso cómo se aprovechaba la festividad de Ramos para bendecir la tierra y que diera buen fruto.

Fueron sus abuelos de los que conoció la costumbre de colocar una rama de laurel bendito en cada finca de cultivo. "Decíamos: 'Fuera sapo, fuera rato, fuera toda la maldición que ahí os va el agua bendita'. Y en cada finca poníamos un ramín bendecido. Y eso me hacía mi abuela, ir por todas las fincas, mira tú cómo era la cosa de antes", explica Tino en el último vídeo de esta serie grabada en su huerta a finales del pasado marzo.

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