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Las momias de Teverga tuvieron casa en Grado: historia del marqués y del obispo que no pudieron ser enterrados en su colegiata

Los Miranda, que unieron luego a su linaje el título de Valdecarzana, fueron una de las estirpes más poderosas de Asturias, con extensas propiedades y poder en numerosas jurisdicciones

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Paula Tamargo

Paula Tamargo

Grado

Las momias de Teverga llevan varios siglos sufriendo el "castigo" de no haber sido sepultadas y se muestran al visitante que se acerca a conocer la impresionante colegiata que es joya del patrimonio del municipio. Los cadáveres momificados siguen siendo punto de atracción para el turista de un concejo de rica historia y paisaje privilegiado. Pero, ¿quiénes fueron estos dos personajes condenados por su pueblo, que no permitió que fueran enterrados? Se trata de dos miembros de la Casa Miranda, linaje muy vinculado también a Grado, donde esta familia ha dejado amplia huella del poderío que tuvo sobre el territorio moscón.

Una de las momias es la de Lope de Miranda y Ponce de León, segundo marqués de Valdecarzana, que había fallecido en Madrid en 1688, donde sí fue enterrado, antes de ser trasladado a Teverga, más de 40 años después de su muerte. La otra es la de su hijo, Pedro Analso de Miranda y Ponce de León, que había sido obispo de Teruel, consejero de Felipe V, miembro de la Inquisición en Santiago de Compostela y abad de la colegiata de San Pedro de Teverga. Murió en Teruel en 1731 y fue enterrado provisionalmente allí, hasta que en 1733 su cuerpo llegó a la colegiata tevergana.

Cuentan en la visita guiada a la Colegiata de Teverga, de la que forma parte la sala en la que están las momias, que estos dos hombres fueron repudiados por los vecinos. La razón de ello fue la crueldad y maltrato que habrían dado a los habitantes de muy diversas formas, entre ellas, se explica, ejerciendo el derecho de pernada en la zona de la que fueron dueños y señores durante largo tiempo.

Momia del obispo de Teruel, Pedro Analso y Miranda Ponce de León.

Momia del obispo de Teruel, Pedro Analso Miranda Ponce de León. / P. T.

Fue Pedro Analso de Miranda y Ponce de León quien dejó escrito su deseo de que a su muerte se le trasladase a la colegiata, donde había sido abad. "Su hermano Sancho, a la vista de que tiene que traer a uno, decide desenterrar también los restos de su padre (Lope de Miranda y Ponce de León) y traerlo asimismo a Teverga", indican en la visita guiada.

Sepulcro de piedra

Cuando van a desenterrar al segundo marqués de Valdecarzana "lo encuentran momificado", producto seguramente del sepulcro de piedra en el que estuvo más de cuarenta años, que se cerró herméticamente, sin oxígeno, a lo que se añadió el efecto del "clima seco de Madrid". Menos veracidad da la guía a que el cuerpo del hijo, el del obispo, se momificara de manera natural.

"Dicen que lo encuentran así al desenterrarlo, pero no es tan creíble porque el obispo solo llevaba enterrado dos años y es poco tiempo para que se hubiera momificado, así que es posible que se le hiciera algún tipo de tratamiento", se comenta a los visitantes en la colegiata.

"Se traslada a ambos a Teverga en 1733, pero no son enterrados porque el pueblo lo impide. Habían sido crueles con la gente y decidieron castigarlos. Se creía que si el cuerpo no era enterrado, el espíritu quedaría vagando. Así que para que no tuvieran su descanso, aquí están las momias castigadas para la eternidad", explican a quienes se acercan a conocer la historia.

Momia del segundo Marqués de Valdecarzana, Lope Miranda y Ponce de León.

Momia del segundo Marqués de Valdecarzana, Lope Miranda y Ponce de León. / P. T.

En Grado tuvo esta familia una de sus principales casas, tierras y mando, y de ello da fe el magnífico palacio de Miranda-Valdecarzana, actual sede de la Casa de Cultura, o la famosa capilla de Los Dolores, obra también de este linaje que fue uno de los más relevantes de Asturias.

La casa de Valdecarzana extendía su importante patrimonio por varios concejos, además de Teverga y Grado contaban también con propiedades en Salas, Somiedo y en las jurisdicciones de Muros, Ranón y La Arena.

Escudo en el interior de la Colegiata de Teverga (izquierda) y escudo del palacio Miranda-Valdecarzana de Grado.

Escudo en el interior de la Colegiata de Teverga (izquierda) y escudo del palacio Miranda-Valdecarzana de Grado. / P. T./I. C.

El árbol genealógico que traza el Real Insitituto de Estudios Asturianos (RIDEA) sobre esta familia aclara el orden en su descendencia. Explica que la Casa de Valdecarzana tiene sus orígenes en una rama del linaje de los Bernaldo de Quirós. Fue allá por 1372 cuando Enrique II otorgó a Gonzalo Bernaldo de Quirós el Viejo, entre otros bienes, el territorio del valle de Carzana o Valdecarzana y, después, sus sucesores "obtienen en encomienda del obispo de Oviedo varios concejos de señorío eclesiástico".

"Estas encomiendas pasaron a los hijos de Gonzalo Bernaldo, Gutierre González de Quirós, en quien se continuará la casa de Quirós, y Lope González de Quirós, casado con una hermana del obispo ovetense Gutierre de Toledo, cuyo hijo, Martín Vázquez de Quirós casa con Inés Ponce de Miranda y hereda el señorío de Valdecarzana, adoptándose el apellido Miranda a partir del hijo de estos, Diego", añade el resumen sobre esta familia.

Fuenterrabía, 1634

El primer marqués de Valdecarzana será Sancho de Miranda Ponce de León, "que consigue el título, en 1639, como consecuencia de su participación, con cien peones reclutados en sus señoríos, en socorro de la plaza de Fuenterrabía en 1634". El segundo marqués fue, como ya se ha dicho, Lope de Miranda y Ponce de León, momia que puede verse en Teverga junto a la de su hijo, Pedro Analso de Miranda y Ponce de León.

La Colegiata de Teverga.

La Colegiata de Teverga. / Paula Tamargo

"Los mayorazgos del linaje residen en Asturias hasta que el III marqués, Sancho de Miranda Trelles, que casa en Madrid con la condesa de Escalante, trasladando allí su residencia en 1717. La línea troncal del linaje se extingue, sin sucesión, con Judas Tadeo Miranda, V marqués de Valdecarzana, en torno a 1780", resume el RIDEA.

De esta estirpe añade que "tenían derecho de presentación y patronato sobre iglesias y abadías, entre las que destacan San Pedro de Teverga y San Martín de Gurullés". Poseían, además, oficios de regimiento y escribanías en Oviedo, Avilés, Pravia, Miranda y Somiedo. En la Junta General del Principado tuvieron una participación destacada hasta 1717, fecha a partir de la cual ceden su representación a los Ramírez de Jove", documenta la misma institución.

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