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El político con calle, parque y estatua en Grado: la figura que tuvo un pedestal y conservó la cabeza que le recuerda en la villa

La primera escultura, desaparecida, fue una obra Cipriano Folgueras, afamado artista de su época y autor, entre otras, de la del fundador de la Universidad de Oviedo ubicada en el edificio histórico de la institución académica

El busto que actualmente está colocado en el parque de Abajo.

El busto que actualmente está colocado en el parque de Abajo. / P. T.

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Paula Tamargo

Paula Tamargo

Grado

Grado cuenta con un notable patrimonio que no se limita al arquitectónico, a sus edificios más antiguos y notables, sino que atesora también muestras de artistas relevantes en su tiempo. Probablemente por formar parte del paisaje cotidiano de la villa pasen más desapercibidas para los vecinos, que las han visto en los lugares que ocupan durante décadas. Pero siguen llamando la atención del visitante curioso que se acerca por primera vez a conocer la capital del municipio. A poco que se indague, estas piezas esconden historias interesantes ya sea por su calidad artística, por la fama de su autor o por el personaje al que homenajean. Todo ello sucede en el caso del busto de Manuel Pedregal y Cañedo que hay en el parque de Abajo, cuya instalación y lo que sucedió con anterioridad a ella es digno de ser contado.

Este busto de Pedregal, nacido en Grado en 1831 y que llegó a ser ministro de Hacienda, no es la primera estatua que existió en la villa para homenajear a esta destacada figura política. En 1897, en concreto, el 2 de septiembre de ese año, se inauguró una escultura de buen tamaño, de cuerpo entero, situada sobre un pedestal con cierta altura, en el parque de Arriba o de Manuel Pedregal, como también se denomina oficialmente este espacio público de la villa.

Aquella escultura original fue obra de Cipriano Folgueras Doiztúa, ovetense y afamado artista de su época, que logró la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1895 por su obra “El sacamuelas”, un triunfo que le valió ser considerado como “el más destacado de los escultores asturianos de su tiempo”, según la Asociación Española de Pintores y Escultores. En 1900 obtuvo la Segunda Medalla en la Exposición Universal de París, entre otros muchos reconocimientos que vendrían a continuación. Entre sus trabajos más conocidos se cuenta la estatua sedente de Fernando de Valdés Salas, fundador de la Universidad de Oviedo, que realizó en 1908.

Foto de la inauguración de la escultura de Manuel Pedregal en el parque de Arriba, en 1897. La imagen se conserva en el Museo Villa ya Mercáu.

Foto de la inauguración de la escultura de Manuel Pedregal en el parque de Arriba, en 1897. La imagen se conserva en el Museo Villa ya Mercáu. / R. P. T.

Por desgracia, su escultura de Manuel Pedregal en Grado, que era "magnífica como todas las que hizo el ovetense, fue destruida durante la Guerra Civil", escribe Arturo José Cabal en el texto que puede leerse sobre el particular en uno de los paneles turísticos antiguos que el Ayuntamiento de Grado recuperó de una institución y que se conservan colgados hoy en el interior del Consistorio.

Copia del original

Cabal relata también la historia del actual busto que se puede ver hoy en el parque de Abajo (o parque de San Antonio), con el que Grado mantiene el homenaje al que fue una de sus más ilustres figuras políticas.

"El original del busto que ahora se contempla fue cedido por un nieto del retratado, a partir del cual se pudo realizar una copia y ubicarla en el pedestal del parque de San Antonio. Desconocemos el nombre del autor de esta obra, aunque se puede asegurar que era un artista de categoría, dotado de fino talante retratístico", se lee en el texto de Arturo José Cabal.

A la figura de Manuel Pedregal y Cañedo ha dedicado estudio el moscón Abel González, doctor en Historia especializado en la Historia Contemporánea, que ofreció por ello una charla en la Casa de Cultura de Grado el pasado enero. Pedregal era abogado, político e intelectual destacado y llegó a ser ministro de Hacienda durante la Primera República, aunque lo fue por un corto periodo de tiempo.

"Manuel Pedregal es una de esas figuras nacidas aquí que ayudan a entender mejor el siglo XIX y muchas de las ideas que aún nos acompañan", consideró Abel González en las fechas en las que pronunció su conferencia en Grado acerca de un hombre que tuvo una estatua sobre un gran pedestal y ahora conserva un busto en la villa, donde además da nombre a un parque y también a una de las calles principales en el centro de la capital moscona.

Víctor Hevia, Juan Cristóbal, Legazpi o Luelmo, artistas con obra en la villa

En el parque de Abajo de Grado hay otro busto en recuerdo de quien también fue uno de sus hijos ilustres y más polifacéticos, el escritor y economista Valentín Andrés Álvarez, en este caso obra del artista José Manuel Legazpi. Está situado a escasos metros del de Pedregal y, cerca de ambos, al fondo, está el monumento al Marqués de la Vega de Anzo, una destacada pieza realizada por otro gran escultor asturiano, Víctor Hevia.

Este monumento, dedicado al segundo marqués de la Vega de Anzo, Martín González del Valle y Fernández de Miranda, se inauguró el 30 de septiembre de 1954. Víctor Hevia, entre otras muchas obras, es autor de la escultura en bronce de José Tartiere del parque San Francisco de Oviedo, ubicada entre cuatro figuras en piedra realizadas por Manuel Álvarez Laviada. El conjunto mira al Paseo de los Álamos, en el extremo más próximo a la Junta General del Principado.

Entre las esculturas más destacadas de la villa se cuenta la que hay en el panteón de Concha Heres, en el cementerio de Grado. Se trata de una gran figura femenina alada, bautizada como "La noche", que domina la vista sobre el camposanto. Su autor, Juan Cristóbal, ganó con ella la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes en 1922. 

Además de otras piezas, que también las hay destacadas en la zona rural de Grado, tanto en espacios públicos como de propiedad privada, si se visita la villa no puede dejar de visitarse "La Muyerina", homenaje a las mujeres del mercado moscón, que ya cuenta con un cuarto de siglo de vida y es obra de el artista José Luis Iglesias Luelmo.

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