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El calor extremo condiciona la siembra de faba: "Cada vez lo hacemos antes, ahora en abril ya estamos en ello"

Roberto Suárez, productor de La Mata (Grado), tuvo que parar de semar durante una semana, hasta que se bajó de los treinta grados

VÍDEO: El intenso calor frena la siembra de fabas en Quinta Martínez de Grado: "Tendremos que regar porque entramos en junio y ya vamos un poco tarde"

S.A.

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La Mata (Grado)

El calor extremo y el hecho de que lleguen antes los periodos de altas temperaturas afectan y mucho a los ciclos de siembra de la faba. De hecho, las registradas en estas últimas semanas obligaron a paralizar la plantación, a la espera de una bajada que se hizo de rogar. Así les ocurrió en la Quinta Martínez, de La Mata, en Grado, que mira la previsión meteorológica y controla el radar para ver cuándo llegan lluvias que permitan que la tierra tenga las condiciones óptimas para que las legumbres germinen. Cuando eso no sucede, hay que darle agua a la vega.

"Hasta que las temperaturas no bajen de 30 grados no podemos seguir con la siembra y estuvimos varios días a 35 grados desde las dos a las seis de la tarde. Si no llueve hay que regar un poquitín para poder seguir, porque estamos en junio y ya vamos un poco tarde", comenta Roberto Suárez Martínez, que se alzó con el tercer premio del último Certamen de la Faba Asturiana IGP celebrado en Grado por la festividad de la Primera Flor.

Suárez, hijo de los históricos vendedores del mercado Manolo y Primi, comenzó la siembra a mediados de abril, más o menos un mes antes de lo que siempre había sido habitual, en torno a mediados de mayo. "Suben antes las temperaturas por el cambio climático y ponemos algo ya antes, cada vez primero, porque al final el calor te adelanta la siembra. Antiguamente, las cosechas eran de 120 días de mayo a septiembre, pero ahora empezamos a mediados de abril y terminamos a finales de octubre", explica.

El intenso calor provoca que algunas semillas no germinen, por lo que se ven obligados a reponer. "El problema son asimismo las tormentas que vienen porque siempre estropea alguna, si trae granizo te las corta enteras, pero también deja la tierra con humedad y eso es bueno", subraya el productor.

Roberto Suárez Martínez prepara la tierra en La Mata para la siembra.

Roberto Suárez Martínez prepara la tierra en La Mata para la siembra. / Sara Arias

Suárez explica y muestra para LA NUEVA ESPAÑA cómo realiza este proceso que comienza con la preparación del terreno, "retrovateando, para después poner directamente las fabas en la tierra, a un palmo de distancia más o menos". Más tarde pone un poco de humus de lombriz encima y a esperar la magia de la tierra. "Yo siembro directo y creo que aguantan más el calor que las que se hacen en tacos, en bandeja, están ahí entre una semana y 10 días, germinan y se trasplantan, pero sufren mucho", considera.

En Quinta Martínez se obtienen de media anual unos 1.000 kilos de Faba Asturiana IGP de las variedades andecha y maximina que vende en verde y seco. Además, apuesta por nuevas variedades con pruebas de semillas "de confianza" para ver cómo se dan en la prodigiosa vega de La Mata. "Siempre voy a las charlas del Serida (Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario) para aprender y ver qué novedades hay", dice.

Roberto Suárez Martínez con la retrovateadora para preparar la tierra.

Roberto Suárez Martínez con la retrovateadora para preparar la tierra. / Sara Arias

Suárez es un enamorado de la agricultura, porque como él dice, "te tiene que gustar porque si no acabas loco". Lo comenta por la cantidad de trabajo que exige la producción, desde preparar la tierra, sembrar, poner humus, colocar las varillas para que suba la planta y limpiar los pasillos para que crezcan con espacio. "Y ahora voy a tener que poner cámaras porque no es la primera vez que nos roban faba", asegura.

El calor paralizó por unos días la siembra, pero también aportó cualidades a la faba como una mayor mantecosidad, estima Suárez, aunque en Quinta Martínez lo que se busca es "la excelencia de la piel". "El tamaño es importante también, pero la piel es la clave y viene determinada por el suelo, la semilla y el clima", detalla. Y en la vega de La Mata tiene todo para crecer y ser uno de los productos más apreciados de la huerta de Grado.

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