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Un cuarto oscuro para la colección de Corsino Fernández en el museo de Grado: "Cuando ven salir la foto piensan que es un milagro"

Comienza el montaje del Laboratorio de Fotografía Química, que incluirá una máquina "especial, muy poco común", y abrirá el próximo otoño

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Grado

Los jóvenes han vuelto a las fotos de siempre. En el último tiempo, es habitual ver a la juventud con una cámara en la mano en cualquier evento o fiesta de prao, cuyas imágenes luego imprimen en formato físico. Se trata de una tendencia creciente y en Grado tendrán la posibilidad de conocer paso a paso el proceso de revelado en el Laboratorio de Fotografía Química, que incluirá la muestra Historia de la Fotografía del Museo "Villa ya Mercáu" a partir del próximo otoño.

"Es para todos los públicos, pero pienso sobre todo en los jóvenes porque cuando ven salir la foto en el proceso de revelado piensan que es un milagro. Además, ahora mismo hay un 'boom' con las cámaras de toda la vida, creo que valoran que antiguamente las cosas no se hacían con la inmediatez de los móviles, había un proceso en el que tener paciencia y concentración", señala Corsino Fernández, dueño de la colección cedida para su exhibición al Ayuntamiento moscón.

El Laboratorio de Fotografía Química estará disponible a partir de septiembre u octubre orientado a organizar talleres para diez o doce personas en los que los participantes conocerán de la mano de Corsino Fernández cómo se realiza el proceso de revelado de negativos y positivos en un cuarto oscuro.

"Se trata de hacer fotografía química con rollos de fotos de las cámaras antiguas que vienen en 35 milímetros, verán cómo se revela una imagen y cómo sale", explica Fernández, quien pasará este verano trabajando en la adecuación del espacio, que se ubica en la tercera planta del palacio Fontela. Van a colocar topos los aparatos en la estancia y, además, cubrirla entera con paneles opacos parra evitar la entrada de luz.

Una pieza "poco común"

En el cuarto oscuro habrá, entre otras piezas, varias máquinas ampliadoras, una antigua, otra más moderna, una para fotografías de 13 por 18 centímetros y una "rara avis" fabricada en España. "Es de los años cuarenta del siglo XX, hecha en Murcia, es una pieza especial muy poco común y probablemente en Asturias sea única si no hay una o dos porque hay muy pocas porque solo las utilizaban los profesionales y luego eso la gente lo tiraba porque era un trasto", comenta.

En las ampliadoras, los participantes de los talleres introducirán los negativos "muy pequeñitos" para ampliar la imagen tras haber pasado por los tanques de revelado. "Primero se revela el negativo y luego, una vez que se reveló, se fija y se lava, se seca y se pasa ya a la ampliadora para poder hacer la ampliación. Es decir, aquí se va a hacer el proceso completo de fotografía química", detalla.

El coleccionista afronta el próximo otoño cargado de novedades con la presentación de su próximo libro "La gran mentira fotográfica" y el traslado de la colección Historia de la Fotografía al nuevo edificio extensión del Museo "Villa ya Mercáu", frente a la actual sede. Fernández está muy ilusionado con todo lo que está por venir en los próximos meses y con especial ilusión por mostrar al público, sobre todo a los más jóvenes, cómo se consigue una imagen "como se ha hecho toda la vida en el cuarto oscuro".

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