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Asturias afronta su gran reto energético: avanzar hacia un futuro más limpio sin perder su fortaleza industrial

FAEN cumple 25 años analizando la energía en el Principado: industria como principal demanda, generación del carbón al gas y renovables, menos emisiones y avance de la transición energética

FAEN Energías

Pablo Solares

Oviedo

Hace 25 años nació la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN). Una de sus primeras tareas fue elaborar las estadísticas energéticas de la región, un trabajo que continúa realizándose cada año. Analizar la evolución entre 2000 y 2024 permite entender cómo ha cambiado el panorama energético asturiano, pero no era su único objetivo. Anticiparse a los cambios tecnológicos y normativos ha sido siempre una de sus principales motivaciones, hasta el punto de que en alguna ocasión FAEN fue definida como una auténtica "fábrica de ideas".

Aunque Asturias ha cambiado, la industria sigue siendo el motor principal de la demanda de energía. En 2000 representaba el 65% del consumo final y, 25 años después, se mantiene en torno al 68%. El transporte supone un 18% y los hogares un 8%. Un mix energético diferente a la media nacional, donde la industria apenas alcanza el 37%, lo que pone de relieve el peso del sector productivo en Asturias.

Asturias afronta su gran reto energético: avanzar hacia un futuro más limpio sin perder su fortaleza industrial

Instalaciones hidroeléctricas y eólicas en Asturias. / Cedida a LNE

Sin embargo, el cambio más importante está en la generación eléctrica regional. A comienzos de siglo, el carbón era la base de la producción, el gas natural iniciaba su participación en el mix regional y las energías renovables tenían una presencia centrada en la hidráulica. Con ese parque de generación se producían unos 20.000 GWh, exportándose una parte significativa de la electricidad a otras regiones. Hoy, el gas natural aporta a la generación más que el carbón, y entre ambas generan el 56% de la electricidad. El resto es renovable, con la eólica ya muy presente. La producción total ha caído a 9.400 GWh, menos de la mitad que hace 25 años, e importamos parte de la electricidad consumida.

Asturias afronta su gran reto energético: avanzar hacia un futuro más limpio sin perder su fortaleza industrial

Instalaciones hidroeléctricas y eólicas en Asturias. / Cedida a LNE

En paralelo, la descarbonización de la generación eléctrica ha avanzado enormemente. En 2000, el sector energético era responsable del 72% de las emisiones ligadas a la energía y la industria del 18%. En 2024, esos porcentajes se situaron en el 47% y el 30%, respectivamente.

Estos datos reflejan varias realidades: la industria, esencial para la economía regional, sigue necesitando de un modelo energético regional seguro, competitivo y sostenible que garantice su futuro; la transición hacia fuentes renovables ha reducido las emisiones, pero también la producción eléctrica local; y avanzar en la transición energética es un proceso complejo por su profundidad que afecta a todos los sectores de actividad y requiere un periodo temporal largo ya que supone la realización de numerosas actuaciones con inversiones en redes, instalaciones de generación y almacenamiento energético por el lado de la oferta y acciones sobre el consumo y gestión de la demanda.

Asturias afronta su gran reto energético: avanzar hacia un futuro más limpio sin perder su fortaleza industrial

Instalaciones hidroeléctricas y eólicas en Asturias. / Cedida a LNE

Retos de la transición energética en Asturias

Asturias está inmersa en una transición energética que busca alcanzar cuatro metas: combatir el cambio climático, reducir la dependencia exterior, mejorar la competitividad de las empresas y generar nuevas oportunidades en torno a la economía verde.

FAEN desarrolla proyectos en todos estos ámbitos, asistiendo técnicamente a las distintas administraciones asturianas, analizando e impulsando el aprovechamiento y uso de recursos energéticos renovables en la región, incorporando el concepto de “la eficiencia energética, primero” en todos los sectores y, además, favoreciendo oportunidades de generación de actividad económica y empleo asociado en cadenas de valor industriales, como la eólica marina, la producción de pelets de biomasa, el hidrógeno o la movilidad eléctrica. Además, las actividades de sensibilización y concienciación hacia la población en general en materia energética forman parte fundamental de las tareas que la Fundación desarrolla.

Instalaciones hidroeléctricas y eólicas en Asturias.

Instalaciones hidroeléctricas y eólicas en Asturias. / Cedida a LNE

En definitiva, una región con tanta tradición industrial y energética como la nuestra no se va a quedar atrás en este nuevo modelo energético. El reto es grande, pero también lo son las posibilidades, la voluntad y las capacidades humanas y materiales de la región. FAEN continuará trabajando en este proceso de descarbonización, apostando siempre por proyectos sostenibles que contribuyan a mejorar la vida de las personas que viven en Asturias.

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