09 de marzo de 2012
09.03.2012

El ministro sirio del Petróleo deserta y acusa a Asad de tener «preso» al Gobierno

Ejecuciones sumarias en Homs - La ONU dice que Baba Amro está «destruido» - Annan rechaza una intervención militar

09.03.2012 | 01:00
Amos, en Damasco, con el presidente de la Media Luna Roja siria, Abdul Attar.

Amán / París, Agencias

El viceministro sirio de Petróleo y Riqueza Mineral, Abdo Hussameddin, anunció ayer a través de internet su deserción del régimen de Damasco y su intención de unirse a la rebelión contra Bachar el Asad. Horas después, en una entrevista con el canal de televisión francés France 24, denunció que el Gobierno es «prisionero» de Asad.

Hussameddin, que fue designado para el cargo en 2009, aunque suma 33 años de servicios en el partido único Baaz y el Gobierno sirio, explicó que dimite porque no quiere acabar su carrera «sirviendo a los crímenes del régimen. He preferido hacer lo correcto, aunque sé que el régimen quemará mi casa y perseguirá a mi familia», agregó.

El ya ex viceministro, de 58 años, el primer alto cargo civil que abandona a Asad, acusó al régimen de «infligir durante todo un año dolor y tristeza a quienes reivindica como su propio pueblo, conduciendo a Siria al fondo del abismo». Además, Hussameddin asegura que la economía del país está «cerca del colapso».

Hasta ahora, apenas ha habido defecciones entre los civiles integrados en el aparato estatal, algo que la oposición atribuye a la presión que ejerce la Policía secreta, que, según su versión, amenaza a los funcionarios con tomar represalias contra sus familias.

Según dijo Hussameddin a France 24, «todos los responsables sirios pasados, actuales y futuros están en una gran prisión, no pueden abandonar el territorio por una decisión oficial».

Mientras tanto, la salvaje represión continúa, y ayer murieron en todo el país más de 60 personas, informaron los opositores comités de coordinación local. Entre las víctimas mortales figuran «familias enteras», según esta fuente, que sitúa la mayoría de los fallecidos en la asediada y destruida Homs.

En concreto, sólo en esta localidad habrían perecido 52 personas, de las cuales 44 habrían muerto en ejecuciones sumarias.

Con todo, el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, reprobó ayer con contundencia desde El Cairo una eventual intervención militar y explicó que esta opción empeoraría la situación en el país, adonde viajará este sábado para mediar en el conflicto.

Quien sí está ya en Siria es la subsecretaria de Asuntos Humanitarios de la ONU, Valerie Amos, quien viajó el miércoles a Homs a fin de evaluar las necesidades de la población. Pero se encontró con que el castigado barrio de Baba Amro estaba prácticamente desierto tras un mes de bombardeos y combates entre las tropas del régimen y los soldados desertores. «Estoy deshecha por lo que vi en Baba Amro», dijo Amos a «Reuters» a la salida de un encuentro con miembros del Gobierno en Damasco. La ONU está preparando un plan de emergencia para alimentar a un millón y medio de sirios.

Teherán

El líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, elogió las recientes declaraciones del presidente de EE UU, Barack Obama, en las que dijo que hay margen diplomático para resolver el conflicto nuclear con Irán y advirtió de las graves consecuencias de una acción militar.

Pese a ello, las Fuerzas Armadas iraníes siguen en «alerta total» en previsión de un eventual ataque contra sus instalaciones nucleares, que Israel se plantea llevar adelante en los próximos meses, pese a que los sondeos indican que más de la mitad de la población rechaza esa posibilidad. Paralelamente, las potencias del Grupo 5+1 exigieron a Teherán negociaciones «serias y sin condiciones» sobre su programa atómico y, en concreto, que la AIEA tenga acceso a la base militar de Parchin, donde los servicios de inteligencia occidentales sospechan que están teniendo lugar experimentos para desarrollar un arma nuclear.

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