22 de abril de 2018
22.04.2018
La Nueva España
Congreso en Wiesbaden

Andrea Nahles, primera mujer que preside el Partido Socialdemócrata alemán

La exlíder de las juventudes socialdemócratas tiene como misión renovar el SPD

22.04.2018 | 15:46
Andrea Nahles recibe el aplauso de sus compañeros de partido.

La combativa Andrea Nahles se convirtió este domingo en presidenta del cogubernamental Partido Socialdemócrata (SPD) alemán, con la misión de renovar una formación con 154 años de historia y en persistente caída de electorado.

Nahles obtuvo el 66% de los votos en el congreso del partido celebrado en Wiesbaden, un resultado alejado del 100 % obtenido un año atrás por Martin Schulz, por entonces la gran esperanza de sus correligionarios para derrotar a la canciller Angela Merkel.

El porcentaje alcanzado por Schulz era expresión de la voluntad de darse ánimos en un año electoral complejo, mientras que el obtenido por Nahles refleja la frustración del partido, que tras hundirse en su récord histórico del 20,5 % se vio abocado a reeditar otra gran coalición liderada por Merkel.

Nahles, de 47 años y exlíder de las juventudes socialdemócratas (los "Jusos"), deberá renovar el SPD desde su posición de alguien que conoce muy bien a sus bases.

La nueva presidenta ha vivido en directo cada una de las crisis de la formación, desde la escisión provocada en 1998 por Oskar Lafontaine, quien abandonó el partido para fundar La Izquierda, hasta la erosión de electorado acentuada por las legislaturas en gran coalición bajo la canciller.

Andrea Nahles se abraza con Martin Schulz. Foto: AFP

Es la primera mujer al frente del SPD, lo que completa el dominio femenino de los partidos alemanes: Merkel lidera la Unión Cristianodemócrata (CDU) desde el 2000; los Verdes y la Izquierda tienen a una mujer en su cúpula, lo mismo que el grupo parlamentario de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Un largo camino hasta la presidencia


Hasta llegar a la presidencia, la energética Nahles ha recorrido un largo camino, incluida la prórroga vivida desde su designación por unanimidad de la ejecutiva del partido, a finales del pasado febrero, hasta el congreso de hoy.

Su rápida nominación para relevar a Schulz, que renunció al cargo entre fuertes tensiones, desató críticas de las bases, recelosas de una solución desde arriba a la enésima crisis del partido.

Se optó por esperar al sí de la militancia al trabajoso pacto de coalición alcanzado con el bloque conservador de Merkel y luego a la materialización de la nueva gran coalición de la canciller.

Nahles está acostumbrada a ganar la partida con vibrantes discursos al borde de la afonía y alguna que otra frase descarada, lo que suele llevar a que se recuerde su pasado rebelde "Juso".

Como ministra de Trabajo en la anterior coalición se apuntó un logro de sello socialdemócrata, la implantación de un salario mínimo interprofesional en un país rico donde avanza la precariedad social.

Sus relaciones con Merkel no siempre han sido fáciles, pero la canciller valora su capacidad de trabajo, mientras que Nahles estima en la jefa de Gobierno el valor de la perseverancia.

Filósofa y separada


Nacida en junio de 1970 en Mendig, en Renania-Palatinado (oeste), filósofa y filóloga de formación, ingresó en el SPD en 1988 y se convirtió en líder de los "Jusos" en 1995.

Militó en el ala izquierda de Lafontaine, aunque no le siguió cuando éste abandonó la jefatura del SPD y el Ministerio de Finanzas para fundar su propio partido.

Su momento más difícil fue en 2005, cuando precipitó la caída del entonces presidente del SPD, Franz Müntefering, leal al centrista Gerhard Schröder y obligado a renunciar al imponerse ella como secretaria general en lugar del candidato auspiciado por el aparato.

Nahles se arrepintió, al borde de las lágrimas, de haber derribado a su jefe, a lo que siguió su renuncia a ocupar el cargo.

Alcanzó la vicepresidencia del partido en 2017. A partir de ahí, desde ese cargo o como jefa del grupo parlamentario, Nahles ha sido una "jefa en la recámara" para un partido que, desde el adiós de Lafontaine, ha conocido nueve relevos en su presidencia.

En lo privado es tan combativa como en lo político: a los 16 años sufrió una grave lesión practicando deporte, que le dejó una notoria cojera, y su frente está atravesada por una cicatriz resultado de accidente en coche, que no le quitó su pasión por la velocidad.

Es madre de una niña de seis años, de cuyo padre está separada.

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