12 de septiembre de 2018
12.09.2018

Orbán acusa a la UE de chantajear a Hungría por su dura política migratoria

La Eurocámara decide hoy si activa el procedimiento para privar a Budapest de voto en los Consejos

12.09.2018 | 02:22
Gesto de Orbán durante el debate de ayer en la Eurocámara.

El primer ministro húngaro, el autoritario Viktor Orban, denunció ayer con energía el "chantaje" al que, en su opinión, somete la UE a su Gobierno en represalia por su política de línea dura con los migrantes. Esta política le ha llevado a reforzar las fronteras, rechazar las cuotas y encabezar junto a Italia el bloque de países que se oponen a las políticas migratorias comunitarias.

La denuncia fue pronunciada en el curso de una sesión del Parlamento Europeo, que hoy votará si pone en marcha el procedimiento previsto en el artículo 7 del Tratado de la Unión, que podría desembocar en la privación de voto a Budapest en los consejos europeos si se estima que está violando los principios comunitarios recogidos en el artículo 2.

"Se quiere condenar a Hungría porque los húngaros decidieron que nuestra patria no iba a ser un país de inmigrantes", dijo el dirigente a los eurodiputados. "Hungría no va a ceder al chantaje. Hungría va a proteger sus fronteras", agregó. La situación de los derechos de los inmigrantes y refugiados es, no obstante, sólo una de los doce "preocupaciones" que recoge el informe de la ponente Judith Sargentini, entre otras relativas al "funcionamiento del sistema constitucional y electoral", "la independencia del poder judicial" y diversas libertades individuales. Junto con Polonia, a la que se le activó el procedimiento el pasado diciembre, Hungría es el estado miembro que más preocupa a Bruselas por su deriva autoritaria.

La sesión de ayer registró un duro enfrentamiento entre el político magiar y Manfred Weber, el del líder del PPE, el eurogrupo en el que se integra Fidesz, el partido de Orbán. Weber se dirigió directamente a Orbán para recriminarle que, si bien "se pueden tener ideas distintas sobre la inmigración", lo que "no se puede es decir que hay que tener miedo a los musulmanes, porque eso abre aún más la brecha, y creemos en una Europa con libertad de religión y separación entre Iglesia y Estado". Mientras, las fuerzas euroescépticas aplaudieron a Orbán cuando aseguró que no piensa tener en cuenta la opinión del Parlamento Europeo sobre la salud de su democracia.

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