La inteligencia alemana ha puesto bajo vigilancia al partido ultraderechista AfD, que lidera la oposición parlamentaria, por sospechar que sus actividades pretenden socavar el orden constitucional. La rama del partido en Turingia ya estaba en observación por los mismos motivos. En particular, los agentes tienen en su punto de mira a las juventudes del partido, aunque todavía no han dado el paso de usar agentes encubiertos contra la AfD, por considerar que los indicios de subversión que poseen no son lo bastante sólidos.