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Crisis del coronavirus

Los países pobres solo han recibido la mitad de las vacunas prometidas

El sur global ha recibido 1.000 millones de dosis en un año, frente a las casi 10.000 millones repartidas entre los países ricos

Un ciudadano acude a un punto de vacunación contra el covid-19 en Costa de Marfil, en África.

Un año después de la entrega de las primeras vacunas contra el covid-19, el reparto de estos fármacos sigue dividiendo al mundo en dos. Mientras en los países más pudientes del globo ya se ha vacunado a la mayoría de los ciudadanos y se avanza en la entrega de dosis de refuerzo, en los territorios del sur global las vacunas contra el coronavirus no han llegado siquiera al 10% de la población. Esta cifra evidencia, una vez más, que la promesa de solidaridad global con las vacunas se ha quebrantado. El reto de entregar 2.000 millones de dosis contra el coronavirus a los países pobres y vacunar a al menos el 20% de la población de todas las regiones para finales de 2021, pues, se ha quedado a medio camino.

Los registros de vacunación global constatan que, hoy por hoy, los países en vías de desarrollo solo han recibido la mitad de las vacunas prometidas por las iniciativas de solidaridad global. Concretamente, según ha trascendido este mismo domingo, el total de dosis entregadas hasta el momento en el sur global asciende a 1.000 millones, frente a los casi 10.000 millones de viales producidos hasta la fecha en todo el mundo. Según el último balance de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un total de 144 países y regiones pobres del globo ya han tenido acceso a las vacunas proporcionadas por la plataforma 'Covax', creada al principio de la pandemia para garantizar el acceso universal a las vacunas contra el covid-19.

El ‘hito’ de los 1.000 millones de vacunas entregadas por ‘Covax’ a los países de renta media y baja se ha conseguido este mismo fin de semana, justo después de la última entrega que ha dejado poco más de un millón de dosis en Ruanda; uno de los países africanos más avanzados en la campaña de vacunación y donde, aun así, los índices de vacunación completa apenas rondan el 40%. Solo hace falta cruzar la frontera para ver que, tal y como reflejan los registros de 'Our World in data', en Uganda solo se ha vacunado al 22% de la población, en Tanzania al 3,4% y en países como Burundi o República Democrática del Congo el porcentaje de vacunados ni siquiera llegan al 1%. En Burundi, por ejemplo, solo hay 3.500 personas que han recibido una pauta completa contra el covid-19.

Esta brecha en el acceso a las vacunas, que se mantiene y amplifica desde hace ya un año, supone un peligro para un mundo todavía inmerso en una pandemia de alcance global. "No es ético mantener un mundo tan desigual. Pero tampoco es inteligente dejar que el virus campe a sus anchas en la mitad del mundo, porque esto podría originar variantes más contagiosas o más mortíferas que nos devuelvan a todos en la casilla de salida", explicaba hace tan solo unos meses a este diario Rafael Vilasanjuan, miembro del consejo de dirección de la Alianza Global para la Vacunación (GAVI), sobre los peligros de dejar a medio mundo sin protección frente al covid-19. 

Objetivo, 20% de la población

Hasta el momento, la mitad de los estados adscritos a la plataforma 'Covax' dependen de esta iniciativa para suministrar el 90% de las vacunas necesarias para proteger a su población frente a la pandemia de covid-19. Según vienen denunciando desde hace meses varias plataformas y onegés, esta situación se debe a que desde el principio de la pandemia hasta ahora los países más ricos del globo han acaparado la inmensa mayoría de dosis producidas (reservando muchas más dosis de las necesarias para inmunizar a su población) y han dejado a los estados del sur global a la merced de los programas de solidaridad.

Los pronósticos más optimistas apuntan a que el reparto global de las vacunas llegará a un equilibrio más justo durante el 2022. La Organización Mundial de la Salud, por su parte, calcula que durante la primera mitad del año se alcanzará el ‘hito’ de los 2.000 millones de vacunas contra el covid-19 repartidas entre los países del sur global. Esto, en la práctica, equivaldría a que como mínimo se han entregado inyecciones contra el coronavirus al 20% de la población global. 

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