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Portugal

Lisboa se acerca al pico turístico anterior a la pandemia

El número de huéspedes en los primeros meses del año está ligeramente por debajo del de 2019, un año récord para el sector

Turistas en la plaza del Comercio de Lisboa. Reuters

El calor sofocante de mediados de julio no ha impedido que miles de turistas sigan recorriendo las estrechas calles de los barrios históricos de Lisboa. Cerca de la plaza del Comercio, en el centro de la ciudad, las terrazas de los bares y las tiendas de souvenirs funcionan a pleno rendimiento para atender a sus clientes, que aprovechan para tomarse un respiro tras varias horas caminando por las empinadas cuestas de la capital portuguesa. Otros optan por moverse en el emblemático tranvía 28, que ensordece a los peatones con su timbre mientras serpentea por los adoquines entre autobuses turísticos y tuk-tuks.

Delante de la catedral, el conductor de uno de estos últimos vehículos -importados de los países asiáticos- observa el ir y venir de decenas de colegas que no paran de atender a los clientes. Se llama Tiago Salazar y es uno de los veteranos. "Estos días estamos trabajando de 9 de la mañana a 9 de la noche. Estamos ante un regreso del boom turístico que ya tuvo varios picos antes de la pandemia", explica el guía. Las limitaciones al turismo y las restricciones en la restauración y en la hostelería apartaron a Salazar de la profesión en los dos últimos años y lo sumergieron en la escritura, su otra pasión. Pero ahora celebra la vuelta de los turistas. "Lisboa es una ciudad de acogida, es agradable volver a ver la ciudad llena de gente de distintas nacionalidades".

Fuerte recuperación

El trabajo incesante de los conductores y guías de los vehículos de animación turística es quizás una de las pruebas más visibles de la recuperación del turismo en la ciudad. Los representantes del sector calculan que este año se alcanzará el 85% del volumen de negocio registrado en 2019, cuando Portugal rozó los 25 millones de visitantes extranjeros, el mayor número hasta la fecha.

Y por ahora las previsiones se están cumpliendo. Los alojamientos turísticos del área metropolitana de Lisboa han acogido en el mes de mayo de este año -el último mes con datos disponibles- a 727.473 huéspedes, según el Instituto Nacional de Estadística. Unas cifras muy superiores a las de 2020 y 2021, que registraron 31.727 y 201.015 visitantes, respectivamente, pero todavía por debajo de los datos de hace tres años, cuando se alcanzaron los 788.719 huéspedes.

Negocios llenos

Al otro lado de la ciudad, cerca de la residencia oficial del presidente de la República, la confitería Pastéis de Belém está llena a rebosar. Decenas de turistas hacen cola en la puerta, resguardados del sol bajo un toldo azul, a la espera de poder hacerse con los codiciados pasteles de nata del local, uno de los productos más característicos de la ciudad y de todo el país. En el interior, los múltiples y espaciosos salones acogen a los clientes, que son atendidos por decenas de camareros que se mueven hábilmente con las bandejas llenas de cafés y de dulces.

La imagen de la pastelería hace olvidar por un momento el impacto del covid, aunque el gerente del negocio, Miguel Cardinha, deshace el hechizo rápidamente. "Durante la pandemia los clientes nacionales representaron un 90% del total, no había extranjeros, los pocos clientes que teníamos tenían recelo y bajó la demanda. Fueron años complicados", asegura. Una situación completamente diferente a la actual. "Ahora los clientes extranjeros representan casi la mitad del total, y la tendencia es que este porcentaje sea cada vez mayor teniendo en cuenta el crecimiento del turismo que tuvimos hasta 2019 y que estamos retomando en este momento", señala el empresario, quien añade unas cifras mareantes. "En un día como hoy podemos vender cerca de 20.000 pasteles, preparados y servidos por cerca de 200 trabajadores".

Optimismo contenido

Los buenos datos turísticos también hacen sonreír al sector hotelero, que ha iniciado la temporada con datos muy positivos en las regiones más frecuentadas por los visitantes extranjeros. Según datos de la Asociación de Hoteles y Emprendimientos Turísticos del Algarve (AHETA), en el mes de junio la media de ocupación en los hoteles de la región se ha situado en el 72,1%, tan solo un 3% por debajo de los datos registrados en 2019. "Teniendo en cuenta la crisis que hemos vivido, la alta inflación y los retrasos y cancelaciones que ha habido en los aeropuertos recientemente, estos registros son excelentes", asegura el presidente de la asociación, Hélder Martins.

Los representantes del sector confían en superar las cifras de 2019 el próximo año, aunque advierten de que una alta inflación sostenida en el tiempo puede alterar los planes de los turistas. Un problema que se suma a las dificultades para encontrar mano de obra y a las consecuencias de las alteraciones climáticas, que han tenido un fuerte impacto este año en Portugal en forma de sequía y de incendios.

Todos estos factores preocupan a la mayoría de los profesionales que viven del sector turístico en el país, aunque algunos como el guía Salazar prefieren ser optimistas. "Lisboa es una ciudad de supervivientes. Sobrevivió a terremotos, incendios, guerras… puede haber fluctuaciones en el volumen de turistas, pero el interés seguirá allí. Con el trabajo que tengo, tengo más que suficiente", sentencia.

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