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Oriente Medio

La caída en el olvido de la causa palestina

La comunidad internacional y los propios líderes han abandonado al pueblo palestino, sujeto a una ocupación que dura medio siglo en Cisjordania y un bloqueo de tres lustros en Gaza

Manifestantes con kufiyas y banderas palestinas protestan en Beirut por la última ofensiva israelí en Gaza. EFE

Han pasado muchos años desde que la 'kufiya' palestina vestía los cuellos de medio mundo. Conocedoras o no de la lucha que el pañuelo representaba, centenares de personas se apuntaron a la moda de proteger su garganta con ese pedazo de tela blanca y negra. Aún más lejos quedan los tiempos en que la causa palestina unía a movimientos de izquierdas alrededor del planeta. A día de hoy, la geopolítica no tiene tan en cuenta lo que ocurre en ese trozo de tierra en perpetuo conflicto. Los medios están agotados de hablar de los eternos rivales, de mirar hacia Israel y Palestina.

Mientras la mirada –y los fondos– de la comunidad internacional hallan nuevos objetivos, un pueblo entero languidece bajo la ocupación y el bloqueo. Hace una década, las Naciones Unidas predijeron que Gaza se convertiría en un territorio inhabitable en 2020. Pasados ya dos años del horizonte augurado, aún malviven 2,3 millones de personas en los 360 kilómetros cuadrados que forman el enclave. El bloqueo israelí y egipcio suma tres lustros ya. Sin apenas electricidad, agua corriente, empleo, sanidad, educación o viviendas, los gazatís se despiertan cada día solo aspirando A sobrevivir.

Pero se agotan las perspectivas de vida cuando la maquinaria bélica israelí, una de las más poderosas del mundo, se ceba con ellos desde los cielos. Como ha ocurrido este fin de semana. Tres días de ofensiva contra la Yihad Islámica Palestina en la Franja se han saldado con la muerte de 44 personas, 15 de las cuales eran niños. El territorio aún se estaba recuperando de la última ofensiva israelí. Esos letales 11 días de mayo se llevaron consigo 260 palestinos, entre ellos, 66 niños. La comunidad internacional ha lamentado la pérdida de vidas civiles pero no sin antes remarcar su férreo compromiso con la seguridad de Israel. 

Medio siglo de ocupación

A apenas unos kilómetros, los compatriotas de Cisjordania comparten la condena de haber nacido palestinos. Medio siglo de ocupación se ha agudizado gracias a la deriva derechista de la política israelí de los últimos años y al cada vez mayor apoyo de las administraciones estadounidenses. Los Acuerdos de Abraham del 2020 vinieron a ahondar en la herida causada por los Acuerdos del Siglo también planteados por Donald Trump y su yerno, Jared Kushner. Fueron el desencadenante de la ruptura con un status quo respetado durante décadas no solo por Estados Unidos, sino también por los países vecinos. 

Trump reconoció, a finales de 2017, a la disputada Jerusalén como la capital única e indivisible del estado de Israel. Al cabo de unos meses, movió la embajada estadounidense a la ciudad santa, dinamitando cualquier posibilidad de una solución de dos estados. Este planteamiento propone a Jerusalén como la capital de un futurible Estado palestino. Su sucesor, el demócrata Joe Biden, ha mantenido esta postura. En su última visita a la región, además, se comprometió a ampliar los acuerdos de normalización del Estado hebreo con nuevos países árabes.

Acuerdos de Abraham

La irrupción de los Acuerdos de Abraham en el 2020 supuso el desmenuzamiento del apoyo árabe a la causa palestina. Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán normalizaron sus relaciones con Israel, sin condicionarlas en la práctica a la resolución del conflicto palestino-israelí, como se había hecho históricamente. Las cumbres cada vez más frecuentes entre líderes estadounidenses, israelís y árabes son la constatación de un nuevo paradigma. En él, Israel es amigo de todos y los palestinos sufren el olvido de quienes, no hace tanto, vestían su kufiya. 

Pero el abandono, además, nace entre sus propios líderes. Hace 16 años que la sociedad palestina no acude a las urnas para escoger a sus gobernantes. A sus 87 primaveras, Mahmud Abás sigue ejerciendo de presidente de la Autoridad Palestina (AP). Los comicios convocados para 2021 fueron pospuestos. Aún siguen sin una fecha concreta.

Mientras, nuevos informes desvelan la tortura sistemática sobre los opositores que ejercen las autoridades palestinas. Además, el autoritarismo creciente de la AP, junto a sus altos niveles de corrupción ineficiencia y sus alianzas con las fuerzas israelís, han hecho aumentar los apoyos a Hamás.

Despertar palestino

A su vez, en Israel, habitan en un ciclo electoral sin fin. El próximo 1 de noviembre la sociedad israelí votará por quinta vez en tres años y medio. Las opciones izquierdistas prácticamente han desaparecido y las derechas moderadas se disfrazan de centristas. El denominador común en casi la totalidad de los partidos políticos israelís es la ausencia de una resistencia organizada a la ocupación palestina. Son un puñado de grupos civiles israelís los que aún acompañan y defienden a los palestinos, nadando a contracorriente del conjunto de su ciudadanía y sus representantes.

Las kufiyas ya no se venden más allá de las desdibujadas fronteras palestinas. Solo aquellos nacidos en tierra palestina o los herederos de sangre palestina alzan sus pañuelos en defensa de su pueblo. A mayor aislamiento internacional, mayor unión entre sus gentes. A mayor abandono institucional, mayores redes comunitarias. La ofensiva israelí de mayo del 2021 despertó una ola de solidaridad y hermanamiento entre los palestinos de Gaza, Cisjordania, Israel y la diáspora. Centenares de kufiyas anudadas las unas con las otras son las que sostienen ese despertar palestino. 

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