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En clave europea

Crisis de liderazgo interno en la UE

La victoria de Meloni en Italia rompe el eje Berlín-París-Roma y acentúa las fuerzas centrífugas en un momento de enormes desafíos geopolíticos

Ursula von der Leyen. EFE

El previsto nombramiento de la ultraderechista Giorgia Meloni como presidenta del Gobierno italiano romperá el precario triunvirato Berlín-París-Roma, que ha intentado aglutinar las discordantes posiciones de los Veintisiete durante los últimos 18 meses y agravará la crisis de liderazgo interno en la Unión Europea (UE). En la crucial encrucijada geopolítica y socioeconómica actual, cuando la UE más necesita un liderazgo político capaz de canalizar hacia objetivos comunes los dispares intereses nacionales, se acentúa la fragmentación e Italia amplía el polo ultraderechista y euroescéptico de Hungría Polonia. A ello hay que sumar la influencia política que ejercerán en el Gobierno y el Parlamento suecos los Demócratas de Suecia –segunda fuerza más votada pese a sus raíces neonazis– y la influencia ultra que ya ejercen Vox en el PP español y el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen en la agenda política francesa.

El canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, a pesar del enorme peso económico de su país, no ha logrado la determinante influencia de su predecesora, la conservadora Angela Merkel. Scholz se apoyó en el presidente francés, Emmanuel Macron, y en el hasta ahora presidente del Gobierno italiano, Mario Draghi, para reforzar la coordinación política de los Veintisiete. Este triunvirato se benefició del respaldo de los gobiernos más europeístas, como España, Portugal, Bélgica y Holanda. Pero la inflexibilidad alemana en determinados ámbitos y los conflictos internos de su coalición gubernamental con verdes liberales han limitado la influencia de Scholz.

Desde el inicio de la crisis de Ucrania, el liderazgo internacional de Scholz se ha visto erosionado aún más por las injustas criticas desde el entorno político y mediático de Estados UnidosReino Unido, Polonia y los países bálticos a la 'Ostpolitik', la política oriental iniciada en 1969 que abrió la vía para el final pactado de la Guerra Fría, y a la política de acuerdos gasistas con Rusia, que impulsaron la economía de la UE durante más de dos décadas gracias al suministro de gas a precios muy bajos. Asimismo, a Scholz se le reprocha un insuficiente belicismo, pese al armamento pesado enviado a Ucrania y los 100.000 millones de euros para reforzar el ejército alemán.

Macron pierde peso

La influencia europea de Macron ha quedado debilitada tras perder la mayoría absoluta parlamentaria en junio y depender de acuerdos con los 151 diputados de la coalición de izquierdas, los 89 de Le Pen y los 62 de Los Republicanos (conservadores). Las dificultades internas de Macron son tan marcadas que esta semana ha amenazado con disolver la Asamblea y convocar elecciones si la oposición le bloquea su reforma de las pensiones. Las iniciativas diplomáticas de Macron para evitar primero la invasión de Ucrania y después para intentar poner fin a la guerra han desatado, al igual que a Scholz, acervas críticas norteamericanas, británicas, polacas y bálticas, que también han erosionado su liderazgo europeo.

Pese al decidido europeísmo del Gobierno español, en contraste con los anteriores Ejecutivos del PP, la influencia en la UE de Pedro Sánchez se ve limitada por la fragilidad de su mayoría parlamentaria y por la activa campaña hostil del Partido Popular Europeo, que predomina en la Comisión Europea y la Eurocámara. No obstante, España es muy activa y aglutina con rapidez alrededor de sus propuestas a más de una decena de miembros de la UE.

Liderazgo de Von der Leyen

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, intenta asumir el liderazgo político de la UE, aprovechando la erosión de la influencia de Berlín y París. Von der Leyen se ha mostrado especialmente activa en promover paquetes de duras sanciones contra Rusia, que siguen la agenda de EEUU que no depende de la energía importada como la UE, pero infravaloró el masivo impacto en las empresas y ciudadanos europeos de esas sanciones y las previsibles represalias rusas.

El malestar por el disparo del coste de la vida y la energía fue clave en la victoria de Meloni en Italia y en el éxito electoral de Le Pen en Francia. Las expectativas de la ultra Alternativa para Alemania han subido cuatro puntos en pocos meses. Las masivas manifestaciones en Praga y Francia anticipan un otoño caliente que puede desestabilizar una UE en riesgo de recesión. Mientras Alemania moviliza 200.000 millones para proteger a sus ciudadanos y empresas de una factura energética desorbitada, la Comisión Europea sigue sin concretar cómo reformar los precios de la luz y el gas.       

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